Berlín, 24 sep (PL) La canciller federal alemana, Angela Merkel, reconoció hoy haber cometido errores en el manejo del caso del exjefe del servicio secreto Hans-Georg Maassen, criticado por su comportamiento xenófobo y apoyo a la ultraderecha.

En una breve comparecencia, la líder conservadora lamentó el nombramiento de Maassen como secretario de Estado en el Ministerio de Interior y que la administración en el poder se centrara demasiado en sí misma durante las últimas semanas, en lugar de prestar atención a asuntos como las políticas sociales.

Esto debe cambiar, aseveró y anunció la celebración de reuniones periódicas para solucionar divergencias internas y avanzar en el perfeccionamiento de la gestión del país.

A finales de agosto de este año, un ciudadano alemán de origen cubano fue asesinado en la ciudad de Chemnitz, por lo cual fueron acusados un sirio y un iraquí.

Tras el suceso, líderes de la extremista Alternativa para Alemania (AfD) convocaron a manifestaciones racistas, lo cual llevó a una ola de persecuciones y ataques contra migrantes.

Maassen, en aquel entonces presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), intentó minimizar los disturbios y desestimó los reportes sobre el asecho a los extranjeros en Chemnitz, además de poner en duda la veracidad de esa información así como filmaciones de lo ocurrido.

Poco después se conoció que facilitó el último reporte de la BfV a un diputado de AfD antes de que fuera publicado, con lo cual violó su obligación de guardar secreto y puso en más aprietos a la administración de Merkel. Luego de salir a la luz sus vínculos con la organización ultraderechista, miembros de la oposición exigieron su renuncia, pero el ministro de Interior y líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, rechazó su destitución.

Por su parte, representantes del Partido Socialdemócrata de Alemania cuestionaron la continuidad de su alianza con el bloque formado por la Unión Demócrata Cristiana, de Merkel; y la CSU, si Maassen se mantenía en el puesto.

Dicha situación generó una importante crisis en el Gobierno, la segunda en los últimos meses relacionada con Seehofer, quien es contrario a la política migratoria de la canciller federal.

El 18 de este mes, el gobierno alemán comunicó su decisión de relevar a Maassen, pero informó su nombramiento como secretario de Estado del Ministerio de Interior.

Lo anterior provocó una mayor controversia, pues el cambio resultó beneficioso para el exjefe de inteligencia, al representar un ascenso a un grado superior y un aumento de salario.

Tras días de fuertes críticas y luego de una reunión con los representantes de las principales formaciones del país, Merkel anunció que Maassen se desempeñará a partir de ahora como asesor especial en el Ministerio del Interior con responsabilidad en asuntos europeos e internacionales.

No obstante, las criticas continúan y el presidente de la bancada de Los Verdes, Anton Honreiter, acusó a Seehofer de nombrar a un representante de la extremista AfD como alto funcionario.

Por su parte, el presidente del Partido de la Izquierda, Bernd Riexinger, afirmó que Maassen no debería asumir ningún puesto en el Gobierno después de haber apoyado a la ultraderecha.

En tanto, el jefe del Partido Democrático Liberal, Christian Lindner, indicó que la dirección del país utilizó 'un testaferro para salvarse y resolver un conflicto interno'.