Por Frank González

Roma, 17 jun (PL) El gobierno italiano saludó el arribo hoy al puerto español de Valencia del buque Aquarius, de la ONG ''SOS Mediterranee'', con la esperanza de que signifique un viraje en el manejo europeo de los flujos migratorios.

Al confirmar la llegada de la nave al territorio ibérico, el ministro italiano de la Infraestructura y el Transporte, Danilo Toninelli expresó a través en un mensaje difundido en su cuenta de la red social Twitter, su deseo de que 'el ejemplo de España sea sólo el inicio de una nueva etapa de solidaridad europea'.

En un sentido similar se pronunció el ministro del Interior y viceprimer ministro, Matteo Salvini, quien destacó que por primera vez un barco procedente de Libia con dirección a italia, atraca en un país diferente, 'señal que algo está cambiando, no somos más los obedientes de Europa'.

Al calor de la situación en torno a la embarcación y durante su visita a París para entrevistarse con el presidente Emmanuel Macron, el pasado viernes día 15, el primer ministro, Matteo Conte, manifestó que 'sobre la inmigración, llego el momento de voltear la página: quien pone un pié en Italia, lo pone en Europa'.

Nadie en Europa puede pensar en mantenerse ajeno y lavarse las manos respecto a este problema, subrayó el jefe del gobierno sostenido por la mayoría parlamentaria sostenida por el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, liderada por Salvini.

El tema fue abordado con más amplitud por el también viceprimer ministro, titular del Trabajo y Desarrollo Económico, Luigi Di Maio, quien tras el anuncio de la disposición del gobierno español a recibir al buque con los 629 inmigrantes, calificó la noticia de importante porque marcaba un viraje.

Italia -puntualizó Di Maio a través de un mensaje en su perfil en Facebook- no puede hacerse cargo por sí sola de este fenómeno global respecto al cual finalmente se activó otro país, al tiempo que expresó su deseo de que otros líderes europeos sigan el ejemplo del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

Para el líder del M5E, la inmigración no puede seguir siendo un negocio de contrabandistas y 'profesionales de la acogida', sino una cuestión que debe ser enfrentada por todos los países europeos, para garantizar los intereses tanto de los ciudadanos como de los refugiados que realmente escapan de la guerra.

'No es fácil decir basta al negocio de la inmigración, porque se corre el riesgo de ser calificado de racista, xenófobo y otros insultos similares', indicó Di Maio.

La necesidad de abordar la gestión de los flujos migratorios como una responsabilidad compartida de todos los países miembros de la Unión Europea (UE) es un viejo reclamo de Italia, reiterado en diferentes foros regionales por los anteriores gobiernos del Partido Democrático, sin obtener los resultados esperados.

En el centro de los debates está la modificación del Reglamento de Dublín, aprobado por el Parlamento Europeo en noviembre último, según la cual, los países a donde lleguen los solicitantes de asilo dejarán de ser los únicos responsables del proceso en tanto los migrantes serán distribuidos en todos los países de la UE.

La discusión sobre este tema retornó al punto de origen el pasado día cinco, cuando los ministros del Interior del organismo regional, reunidos en Luxemburgo, no se pusieron de acuerdo sobre la propuesta presentada por Bulgaria en su condición de presidenta de turno del Consejo Europeo hasta el día 30 del presente mes.

En un intento por aproximar las diferentes posiciones existentes sobre el tema en el marco de la UE, la presidencia búlgara elaboró un texto a partir del aprobado en noviembre del pasado año por el Parlamento Europeo (PE).

El documento fue respondido por otro, suscrito por Chipre, Grecia, Italia y España, en el cual reclamaron tener en cuenta en el nuevo estatuto, los esfuerzos realizados por ellos en el control de las fronteras comunes de la UE y en actividades marítimas de búsqueda y rescate, cuando ha sido necesario.

El objetivo de ese señalamiento es, apunta el texto, conducir 'a una reducción de la responsabilidad justa compartida', la cual 'debe ser aplicada solamente para beneficio de los Estados Miembros ubicados en las fronteras externas'.

En el pronunciamiento de tres páginas y trece puntos, las naciones firmantes rechazaron además el planteamiento búlgaro de mantener el actual sistema durante los próximos 10 años, para dar tiempo a los países a adaptarse a las nuevas circunstancias y sugirieron reducir ese período a dos.

El sistema vigente de petición de asilo, obliga a los inmigrantes a permanecer en el país de ingreso mientras dure el proceso de evaluación, el cual puede tardar meses o años, con la acumulación de miles de solicitantes en las principales naciones de entrada a Europa, para migrantes irregulares procedentes del norte de África.

La reforma aprobada por el PE prevé la sustitución de esa norma por un mecanismo de distribución y aceptación obligatoria y automática de los solicitantes, entre los 27 países miembros de la UE, de acuerdo con determinados indicadores de población y solvencia económica.

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