Por Ergardo Loguercio

LIMA, 15 abr (Xinhua) -- La ausencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la VIII Cumbre de las Américas de Lima, demostró la creciente dificultad que atraviesan las relaciones de Washington con los países de América Latina, agravadas por una postura agresiva y aislacionista del líder estadounidense.

En lugar de Trump, llegó a Lima una delegación encabezada por el vicepresidente Michael Pence, con la presencia del senador republicano Marco Rubio y del secretario de Comercio, Wilbur Ross.

Pence y Rubio concentraron sus esfuerzos en buscar apoyos para una posición más dura contra Venezuela y en neutralizar el impacto negativo del ataque contra Siria ordenado por Trump con el apoyo de Francia y el Reino Unido.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró en la plenaria que Estados Unidos invoca la Doctrina Monroe para justificar la dominación norteamericana en la región, la cual "sigue siendo saqueada y vilipendiada por el imperialismo estadounidense".

La agresiva política del gobierno de EEUU hacia la región en los últimos meses ha sido un factor que aumentó la inestabilidad en varios países.

En una ofensiva inédita en los últimos años, Trump exigió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), inició la militarización de la frontera con México y no reparó en insultar a los inmigrantes centroamericanos.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, pidió este sábado una relación de "respeto mutuo" entre Estados Unidos y México antes de sostener una reunión bilateral con Pence en Lima.

El gobierno de EEUU también tensó al extremo la relación con Venezuela, promoviendo un embargo petrolero y amenazando inclusive con una intervención en el país, intentando arrastrar a otras naciones a una aventura militar.

Un tercer factor fue la elevación de aranceles a la importación de productos como el acero y el aluminio, que afectan directamente a aliados tradicionales, como Argentina y Brasil, pero posteriormente Washington eximió a esos dos países latinoamericanos y a la Unión Europea de las nuevas tarifas.

El presidente brasileño, Michel Temer, defendió la integración y las relaciones económicas entre las naciones dado que se crean oportunidades "cuando nos abrimos al otro, cuando fomentamos el comercio, las inversiones y la innovación".

También los impulsos belicistas del presidente estadounidense preocupan a los países latinoamericanos, con una histórica vocación de paz y amistad entre las naciones.

Con diferentes matices, la gran mayoría de los líderes cuestionaron de forma implícita el ataque con más de un centenar de misiles a Siria, expresando su preocupación de que eso provoque una escalada militar en esa región.

Quedó en evidencia que la ausencia de Trump en Lima buscaba evitar los cuestionamientos por esa decisión y una falta de apoyo de parte de los mandatarios latinoamericanos.

En vez de encontrar un continente subordinado y un alineamiento automático a los intereses de EEUU, el mandatario norteamericano encontraría numerosas voces en un continente que se define favor de la paz y la autodeterminación.

Como definió el diario El Comercio de Perú, la ausencia de Trump en la Cumbre de Lima fue "un desaire para la región", en síntesis, "una nueva señal de que los vecinos del sur no son su prioridad".