Washington, 13 mar (PL) Gina Haspel, nominada hoy por el presidente estadounidense, Donald Trump, para convertirse en la primera directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), enfrentó acusaciones que arriesgaron su candidatura como subtitular de esa entidad.

Así lo recordaron este martes varios medios de prensa estadounidenses como los diarios USA Today y The New York Times, los cuales sostuvieron que su pasado en la CIA ya despierta oposiciones a su potencial confirmación, debido a reportes de que dirigió una prisión secreta donde hubo casos de tortura.

La mujer de 61 años, quien está en la agencia desde 1985 y, según la prensa local, pasó gran parte de su carrera en tareas encubiertas, recibió varios premios por su labor, incluido el George H. W. Bush a la excelencia en contraterrorismo y el Premio de rango presidencial, el más alto entregado en el servicio civil federal.

Pero el año pasado varios senadores demócratas instaron a Trump a que retirara su nominación como subdirectora de la CIA, puesto en el que finalmente fue ratificada, por informes de que estuvo involucrada en el programa clandestino de tortura de la agencia.

El Times difundió en febrero de 2017 que, como agente encubierta, hace 16 años Haspel supervisó la tortura de dos sospechosos de terrorismo y luego tomó parte en una orden para destruir cintas de video que documentaban los brutales interrogatorios en una prisión secreta en Tailandia.

La elevación de Haspel al puesto número dos de la CIA fue una rara señal pública de cómo, bajo la administración Trump, la agencia es dirigida por funcionarios que parecen tener una visión mucho más amable de uno de sus capítulos más oscuros que sus predecesores inmediatos, señaló entonces la publicación.

Según el texto del periódico, actualizado este martes, ella desempeñó un papel directo en el 'programa de entregas extraordinarias' de la CIA, bajo el cual los militantes capturados fueron entregados a gobiernos extranjeros y mantenidos en instalaciones secretas, donde fueron torturados por personal de la entidad.

De acuerdo con la cadena CBS, durante el proceso de confirmación en 2017 se especuló que su nombramiento señalaba un intento de reiniciar el duro programa de interrogatorios y detención por parte de Mike Pompeo, el hasta ahora director de la CIA y propuesto por el presidente a nuevo secretario de Estado.

El nominado de Trump como secretario de Estado no ha expresado ninguna oposición moral a la tortura. Su candidata para ser directora de la CIA ha hecho cosas mucho peores (incluida la supervisión directa de la tortura de detenidos), expresó la senadora demócrata Tammy Duckworth (Illinois).

Su colega Tom Udall (Nuevo México) advirtió que la subdirectora Haspel 'tendrá que responder al pueblo estadounidense sobre su papel en la supervisión de los programas de tortura que ahora están prohibidos y sus esfuerzos para encubrirlo'.