JERUSALEN, 11 ene (Xinhua) -- Cuando se descubrieron reservas de gas natural cerca de las costas de Israel, el país vivió un punto de inflexión.

En una región en la que está políticamente aislado, Israel había vivido con dependencia energética.

Ahora, no sólo puede abastecer sus propias necesidades, sino que hay energéticos suficientes para exportar. Pero dado el entorno poco amistoso en el que se ubica, ¿podrá la economía superar la política? ¿Los enemigos de Israel dejarán de lado los desacuerdos que han dividido Medio Oriente durante décadas por cuestiones de realpolitik?

Probablemente no.

"El poder de los energéticos para influir en la política, como se ha demostrado desde la década de 1970, es mucho menor en estos días para bien o para mal", dijo Eyal Winter. "A pesar del reciente descubrimiento (de gas), Israel no podrá modificar la política del mundo árabe y más allá hacia Israel".

Winter, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, es un profesor Silverzweig de Economía especializado en economía política y Medio Oriente.

En la década de 1970, los países árabes exportadores de crudo impusieron un embargo sobre los países que apoyaron a Israel durante la guerra de 1973 en la región. El efecto fue global e inmediato. También subrayó la dependencia de Israel.

En 2009, cuando se descubrió el gas, se modificó el rumbo del pequeño Estado.

De acuerdo con el Ministerio de Energía de Israel, hay reservas suficientes para exportar unos 7.000 millones de metros cúbicos anuales y conservar suficiente gas para satisfacer las necesidades nacionales.

¿Estarán los vecinos de Israel interesados en su gas? ¿Israel tendrá que buscar en otras regiones para exportar el muy codiciado recurso?

Un exitoso ejemplo de cooperación es el acuerdo entre la empresa estadounidense Nobel Energy, la compañía que realiza la exploración y producción de gas cerca de la costa israelí, y la compañía estatal de electricidad de Jordania Nepco.

El acuerdo fue firmado en 2016. Jordania e Israel entablaron relaciones diplomáticas en 1994. Aunque ha habido túmulos, los lazos bilaterales no se interpusieron en la firma del acuerdo.

De acuerdo con Oded Eran, ex embajador israelí en Jordania e investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, el acuerdo muestra que "las partes pueden alcanzar entendimientos y hasta acuerdos en muchos ámbitos, y que estos pueden crear un entorno positivo, incluso si no sustituyen los acuerdos políticos".

Amir Foster, jefe de estrategia e investigación de la Asociación Israelí de Industrias de Exploración de Petróleo y Gas, considera que una vez que se alcancen acuerdos y se construyen gasoductos, los disturbios políticos no tendrán efecto negativo.

"Es mucho más duradero de lo que creemos", dijo Foster a Xinhua. "La energía es un estabilizador. Los obstáculos políticos existen hasta que haya un gasoducto, un verdadero acuerdo. Una vez acordados y que se haya invertido todo el dinero, no se deben cerrar los gasoductos por incidentes diplomáticos".

De hecho, el petróleo que Israel importa principalmente de ex países soviéticos fluye por ductos que atraviesan Turquía y se ha mantenido a pesar del deterioro de las relaciones entre Israel y Turquía.

¿Pero funcionará esto en ambos sentidos?

"Si el país que importa de Israel tiene una fuente alternativa, entonces el deterioro de la situación política conduciría a ese país a una opción alternativa", explicó Winter. La dependencia es la cuestión clave.

Winter señaló que los avances tecnológicos exponenciales de los últimos años en el ámbito de exploración de gas muy probablemente conducirán al hallazgo de más gas natural en el Mediterráneo, pero no necesariamente en aguas territoriales israelíes.

Esto significa que Israel disfruta actualmente de un impulso en la capacidad de exportar gas, pero podría ser por poco tiempo. Tiene que aprovechar el contexto actual para obtener ganancias.

El año pasado, el ministro de Energía de Israel, Yuval Steinitz, firmó un memorando de entendimiento con Chipre, Grecia e Italia para tender un gasoducto submarino de Israel e Italia.

El gasoducto, que será terminado en 2025, permitirá a Israel exportar gas hacia Europa, un mercado más amistoso para Israel que sus vecinos hostiles.

"Conforme los asuntos económicos sienten precedente y haya un entendimiento de que los intereses mutuos pueden beneficiar a todos, habrá menos conflictos", dijo Foster.

"El comercio puede mejorar las relaciones", coincidió Winter.

En la realidad de Medio Oriente, resulta dudoso que el comercio energético traiga paz, pero podría ayudar a mantener los acuerdos existentes. No obstante, la posición de Israel ha cambiado".

"La tarjeta energética de Israel ha dejado de ser una carga para convertirse en una ventaja", dijo Foster.

Aunque Israel ha sido liberado de la posición vulnerable que implicaba depender totalmente de recursos externos, no puede asumir que esto se traducirá en apoyo político de ex enemigos o vecinos hostiles.

"Sería un grave error que Israel utilice (las exportaciones de gas) como condición para el apoyo político", dijo Winter.

Aislado en gran medida del escenario internacional, Israel busca países que lo apoyen en foros como la Asamblea General de la ONU, en donde es sobrepasado con frecuencia.

Hasta ahora, ningún gasoducto ha resuelto el asunto, pero el trauma israelí de aislamiento y dependencia energética se ha borrado y las reservas han apuntalado su margen de maniobra en el escenario internacional. Fin