Seúl, 18 nov (PL) Los jefes negociadores nucleares de Corea del Sur y Estados Unidos reafirmaron hoy que mantendrán su campaña de presión para llevar a Pyongyang a la mesa de diálogo para su desnuclearización, pese al proclamado carácter defensivo de su programa militar.

Estas declaraciones evidencian una contradicción al tener en cuenta los recientes ejercicios militares de Estados Unidos en el Pacífico occidental donde desplegó los portaviones USS Ronald Reagan, USS Nimitz y el USS Theodore Roosevelt de propulsión nuclear.

Las maniobras, que concluyeron el martes, fueron calificadas por la República Popular Democrática de Corea (RPDC) como acciones hostiles en su contra.

Lee Do-hoon, representante especial de Corea del Sur para los asuntos de paz y seguridad de la península coreana, y su homólogo estadounidense, Joseph Yun, se reunieron en la isla de Jeju, en el sur del país, para dialogar sobre el tema norcoreano.

'No hay duda de que ambos presidentes (de Corea del Sur y Estados Unidos) desean encontrar una forma pacífica para resolver la cuestión nuclear norcoreana, por lo que dialogamos y acordamos que la campaña de presión debe ser un elemento clave', dijo Yun la prensa.

La reunión tuvo lugar después de la cumbre entre el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, realizada la semana pasada en Seúl, puntualiza la agencia de noticias Yonhap.

Pyongyang reitera en tanto, el carácter autodefensivo de su armamento nuclear, ante las crecientes amenazas de Estados Unidos y sus aliados.

La disuasión nuclear es para la RPDC una medida de autodefensa justa y su objetivo es establecer un equilibrio de poder con los Estados Unidos frente a sus constantes provocaciones, enfatizan las autoridades de norcoreanas.

Remarcan que ese país fue el primero en producir armas nucleares y el único que las utilizó, por lo que no tiene moral para hablar de amenaza nuclear y constituye el verdadero peligro para la paz y la seguridad internacionales.