Por Yuan Quan y Gao Bei

BEIJING, 12 oct (Xinhua) -- "Acepto". Esta única palabra fue suficiente para que a Liu Yuan, un hombre de 38 años y padre de dos niños, se le aguaran los ojos. Pero no era un voto de matrimonio. La respuesta vino del pariente de un donante de órganos.

En China, cualquier donación de órganos de una persona que ha muerto o quedado en estado vegetativo debe ser autorizada por sus familiares. Desde 2013, Liu ha sido el coordinador de donación de órganos del Hospital Youan de Beijing, haciéndose cargo de asuntos como la aproximación a las familias, la consecución de los órganos y la donación misma, así como de los servicios funerarios.

Desde noviembre de 2017, y junto con otros 21 especialistas médicos de Shanghai, Beijing, Guangzhou, Kunming, Wuhan y Nanchang, Liu enseñará a estudiantes de posgrado en un programa de capacitación sobre donación de órganos y trasplantes.

Él y sus colegas creen que el curso es un paso clave para que China adopte un enfoque más profesional, en línea con la práctica internacional, hacia la donación de órganos.

Liu Yuan es un cirujano de trasplante de hígado, pero antes de 2013 nunca había sido formado en el tema de la donación de órganos. Al principio se mostró reacio a aceptar el cargo, y creía, equivocadamente, que el trabajo de un coordinador se limitaba a "persuadir a la gente para que donara". Uno de sus colegas dejó el puesto porque en seis meses no hubo una sola donación.

Liu compró libros y tomó cursos de sociabilidad, con la esperanza de lograr una mejor comunicación con los pacientes y sus familias.

La primera donación que logró concretar fue completada gracias a una copa. Una niña de 13 años con un tumor en el cerebro fue declarada con muerte cerebral, y lo único que la mentenía viva era una máquina. A pesar de esto, su familia se negaba a aceptar la donación de sus órganos.

Liu invitó al padre de la niña a tomar una copa, y a partir de ese momento se formó un vínculo entre ellos. Liu recuerda cómo lloraron toda la noche, no sólo por el sufrimiento de la familia, sino también por el remordimiento del padre.

Su acompañamiento y comprensión surtieron efecto. Al siguiente día, el hombre aceptó donar el hígado, el riñón y las córneas de su hija, lo que ayudó a reconstruir la vida de por lo menos tres personas.

En los últimos cuatro años Liu ha completado más de 30 donaciones de órganos. Pero los fracasos "podrían ser más de cinco veces esa cifra", admite.

Para Liu, el principal impedimiento para la donación de órganos es el gran número de personas mayores que aún creen firmemente en la tradición china de que los difuntos deben ser sepultados intactos. De hecho, sus propios padres están en desacuerdo con la donación.

Además de la reticencia de la gente a ceder sus órganos después de la muerte y de los familiares a autorizar la remoción de los órganos de sus seres queridos al fallecer, el especialista también ha debido enfrentar la hostilidad, e incluso los insultos y ataques, de quienes creen que en realidad es un traficante.

En 2015, China prohibió el uso de órganos de prisioneros ejecutados y estableció la donación voluntaria como la única fuente legítima de donación. Actualmente, con un sistema de donación más justo y transparente, la donación de órganos se está incrementando, y el nivel de concienciación de la gente también.

Hasta ahora, cerca de 10.000 personas, ellas o sus familiares, han aprobado la extracción de 28.000 órganos vitales para ser reimplantados en pacientes aquejados por diferentes enfermedades. En 2016, un total de 4.084 personas donaron órganos, cuando en 2010 la cifra había sido de apenas 34. Además, casi 300.000 chinos han expresado su deseo de donar sus órganos.

Adicionalmente, el país ha acelerado la capacitación de doctores para superar la escasez de habilidades en el área de los trasplantes.

Liu ha sido testigo de cómo muchos integrantes del personal médico de cuidados intensivos fallan en la tarea de mantener las funciones de los órganos de potenciales donantes, lo que lleva a la falla del órgano y afecta la calidad de las donaciones. Él cree que esto se debe a la falta de experiencia.

Siete universidades chinas, bajo el proyecto Transferencia de Conocimiento y Liderazgo en Donación de Órganos de Europa a China (KeTLOD, por sus iniciales en inglés), ofrecerán cursos de posgrado en donación de órganos y trasplantes. El programa, patrocinado conjuntamente por la Comisión Europea y varios centros de educación superior chinos, espera la inscripción de 140 estudiantes de posgrado a partir de noviembre de este año.

La especialista en trasplante de hígado Xue Feng dictará el curso en la Universidad Jiaotong de Shanghai. Este llenará una brecha que existe en la educación médica en China, asegura la doctora.

"A lo largo de casi tres décadas hemos sido ampliamente superados por los países occidentales. Tenemos que trabajar duro", señala.

En febrero, Liu Yuan, junto con otros 21 médicos chinos, se unió a un curso especial en línea. En él fueron consultados por especialistas en donación de órganos de España, Italia y Francia, quienes ofrecieron pericia y experiencia en enfoques clínicos, administración y estrategias de diseminación de información para la donación de órganos de acuerdo con las directrices europeas.

El curso, que duró tres meses, fue conducido por medio de un grupo de discusión establecido en la aplicación de una red social que permitía a los estudiantes leer en sus teléfonos celulares los apuntes sobre las conferencias. Las operaciones quirúrgicas eran presentadas en imágenes y videos, y una herramienta de traducción en línea permitía la comunicación en inglés.

Posteriormente, en mayo, los médicos fueron a la Universidad de Barcelona para tomar un curso de una semana. Pronto empezarán a enseñar lo que aprendieron a los 140 estudiantes de posgrado que esperan que se registren en las siete universidades. La duración del programa es de dos años.

Marti Manyalich, presidente del Instituto de Donaciones y Trasplantes de España, dijo en la ceremonia de lanzamiento del curso que la formación no se trata solo de compartir conocimiento sino de transferir el curso a China y adaptarlo a las necesidades locales.

"Siete universidades no son suficientes. Debemos capacitar a más profesionales chinos en las próximas décadas", advirtió Manyalich.

España tiene la tasa de donación de órganos más alta del mundo. En 2016 se realizaron allí 43,4 donaciones por cada millón de personas, mientras que China tuvo solo 2,98, si bien esa cifra representó un aumento de 0,03 frente a 2010.

Una de las razones detrás del éxito de España es la profesionalización. En los 80 y los 90, la Universidad de Barcelona empezó a ofrecer cursos de posgrado en donación de órganos, los cuales fueron reconocidos y después adoptados por otros países europeos.

Desde entonces, el país ibérico se ha establecido como líder en la realización de capacitaciones e intercambios a nivel internacional, formando a más de 10.000 profesionales de todo el mundo.

China se unió al proyecto en 2013. Wang Lu, colega de Liu Yuan y también una coordinadora de donación de órganos, es una de los llamados "doctores semilla". A ella le impresionaron las extensas discusiones abiertas, la enseñanza de diferentes escenarios y el método socrático de cuestionamiento, cosas que son raras en los cursos chinos de formación.

Liu aprendió que cuando se realiza el acercamiento a las familias, algunas veces es mejor permanecer en silencio que hablar. La humildad genera confianza, dice Zhang Lize, un neurólogo que formó parte de la capacitación. "Esto también aplica a otros aspectos del trabajo", considera.

Muchos especialistas en medicina interna y médicos comunitarios que aún cuestionan los beneficios de la donación de órganos, no están dispuestos a ayudar a encontrar potenciales donantes entre sus pacientes. Es posible que algunos simplemente no sepan lo suficiente al respecto, pero otros lo hacen porque prefieren evitar potenciales tensiones con sus pacientes.

Las organizaciones que trabajan por la donación de órganos no operan de manera apropiada, y en muchos hospitales incluso están marginadas. Carecen de oficinas y de coordinadores de tiempo completo.

Para Chen Xiaosong, coordinador del Hospital Renji de Shanghai, es una preocupación encontrar médicos que quieran enseñar y alumnos que estén interesados en estudiar el tema. Los libros de texto aún no han sido traducidos al chino.

Hou Fengzhong, vicedirector del Centro Administrativo de Donación de Órganos de China, dice que a pesar de los innegables avances logrados en los últimos diez años, la donación de órganos en China sigue en su etapa primaria, lo que requiere que toda la sociedad trabaje unida.

Él considera necesaria una cooperación más estrecha de los sectores legal, económico, político y médico. También sugiere que el Ministerio de Educación ofrezca políticas de apoyo para motivar a más de sus colegas, e incluso que las escuelas primarias y secundarias den clases sobre la materia.

Li Wenlei, especialista en trasplante de hígado y jefe del curso de la Universidad Médica Capital, piensa que la educación "es la mejor prescripción" para la donación de órganos en el país.

"Si la donación es un río, entonces los médicos ahora están trabajan río abajo, lidiando con casos individuales", ejemplifica Li. Y prosigue, "pero cuando la donación de órganos se vuelve parte de la educación, ellos se mueven río arriba, y pueden influenciar a toda una generación". Fin

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