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Del archivo de Enrique Fernández

Por Enrique Fernandez

La industria dicográfica en República Dominicana prácticamente se desarrolla en la década de los sesentas. Yo recuerdo que siendo muy joven la moda eran los radios picot en los colmados, que a su vez disponían de una pequeña terraza para beber tragos. Justo al lado de mi casa, un ciudadano de nombre "Telésforo" tocaba un disco de 45 revoluciones por minutos de un cantante llamado Tommy Figueroa, "Mi pensamiento, " que me tenía harto porque un vecino se amargaba por una trabajadora sexual, muy cerca del colmado que hasta que no llegara no había cambio de música.

Los disqueros que producían esas joyas de bachata en Dominicana

Fueron Fabio Inoa, Radhamés Aracena, Cuco Valoy, mejor conocido como El Pupi de Quisqueya. Después surgieron distribuidoras como Bartolo Primero , Musicalia, Salón Mozart, sello Borinquen, y más tarde el sello Karen de Bienvenido Rodríguez, cuyo nombre fue en homenaje a su primera hija.

De este grupo de productores arrancó Radhames Aracena produciendo una línea bachatatera que junto a Radio Guarachita que era la más escuchada a nivel nacional. El sello Guarachita fue todo un imperio que abrió el apetito a un grupo de jóvenes aspirantes a disqueros que empiezan a producir a jóvenes cantantes que incursionan en la bachata.

Fue en el 1973 que conocí a un joven de Santiago llamado Bienvenido Rodríguez que empezó la producción y distribución de un artista llamado Blas Durán y un poco más tarde fundó el sello Karen.

La agresividad de Bienvenido como disquero cambia por completo el panorama que obliga a los demás a incursionar en la producción y contratación de artistas que luego les graban producciones.

El sello Karen es quien abre las puertas de muchos merengueros y solistas destacándese Wilfrido Vargas, Fernando Villalona, Sonia Silvestre, Fausto Rey, Alex Bueno, Ramón Leonarrdo, Sergio Vargas y la súper estrella Juan Luis Guerra, entre otros.

Los demás sellos disqueros grabaron una cantera de artistas que a medida que pasa el tiempo, la inversión en contratos y producción, se hace muy costosas.

Los sellos disqueros disfrutaron del gran mercado del disco y el CD a nivel mundial. Las grandes compañías discográficas incursionaron en negocios con los sellos nacionales y quienes tenían mejores artistas como el sello Karen se ganaron la gran tajada. Muchos artistas desperdiciaron fortunas. Las drogas y el "romo" les consumieron sus mejores tiempos, solo les quedan fotos y recuerdos de los días de fama. Los más inteligentes de esa generación sobreviven muy bien porque mantienen vigencias tanto en radio como redes sociales. Continuará.......

Enrique Fernandez <efernandez.enlinea@gmail.com>