Distinguidos y Honorables compañeros miembros de Junta Directiva, miembros de número, miembros correspondientes, representantes de los centros y filiales del Instituto Duartiano.

Distinguido Doctor Jorge Tena Reyes, maestro e historiador miembro fundador y Presidente de honor del Instituto Duartiano.

Señores representantes de instituciones públicas, entidades privadas, representaciones profesionales, congresistas y agrupaciones patrióticas.

Invitados especiales a esta actividad.

Miembros de la Prensa Nacional.

Distinguidos y apreciados hermanos en la Patria y en Duarte.

Señoras y Señores:

En esta mañana del 16 julio, por décima sexta vez, nos congregamos en este espacio de reflexión patriótica, instituido precisamente para resaltar esta gloriosa efeméride de nuestra historia, el día en el cual, en 1938, Juan Pablo Duarte y Díez fundó, junto a otros ocho jóvenes compañeros, la sociedad patriótica Trinitaria, fragua forjadora que propició el esfuerzo organizado que viabilizó la libertad y la soberanía, en fin, la soberanía, el advenimiento del Estado dominicano.

Con relación a la organización de estos trabajos patrióticos, el doctor Mariano Lebrón Saviñón, dice: "(...) y como sociedad revolucionaria al fin, se otorgaron los grados jerárquicos: Duarte fue nombrado General en Jefe de los Ejércitos y Director General de la Revolución, y ya con esta calidad extendió nombramientos a algunos trinitarios: nombró coroneles a Francisco del Rosario Sánchez, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, Ramón Matías Mella y Vicente Celestino Duarte".

Desde el mismo día 16 de julio de 1838, los jóvenes trinitarios desplegaron los mayores esfuerzos en interés de sumar personas a la noble causa patriótica, esto se fue logrando gradualmente de manera exitosa; y, al año siguiente, julio de 1839, llega al país el padre Gaspar Hernández, sacerdote peruano que fue asignado a la parroquia de San Carlos, allí Duarte lo contacta y logra el beneficio de sus enseñanzas para él y para otros trinitarios fundadores y comunicados, como se les llamaba a los que se sumaron a los originarios trinitarios.

Al respecto, el doctor Mariano Lebrón Saviñón, precisa: "En un bohío, junto a su parroquia, en la propia comunidad de San Carlos de Tenerife (actual barrio San Carlos), el presbítero Gaspar Hernández dictó clases de historia universal, filosofía, teología dogmática y moral, tanto Duarte como Sánchez, Mella, Pérez y Pina, enriquecieron así sus conocimientos".

Poco después, el Padre Gaspar Hernández fue asignado al Cabildo de la Catedral y entonces impartió las clases en la Sacristía de la iglesia Regina Angelorum, la cual fue preparada para tales fines.

Duarte, continuó con pasión y fe su labor, creando poco a poco la conciencia nacional dominicana. Siguió trabajando en aras de crear esa conciencia contagiosa de causa justa, imprescindible para alcanzar todas las grandes epopeyas.

El peso del enfático juramento trinitario que Duarte leyera a sus compañeros, tuvo un prolongado eco que latió con singular fuerza y de manera organizada en el corazón mismo de la Patria dominicana.

Cuando en 1840 los invasores haitianos comienzan sospechar que existe un movimiento conspirativo en su contra, Duarte vuelve a poner en evidencia su condición de fino estratega, baja el perfil de la Trinitaria, y crea una sociedad cultural que denomina Filantrópica; más tarde, por las mismas razones, funda la sociedad Dramática.

En Duarte, los dominicanos tenemos que ver, si bien al hombre aferrado al Estado de Derecho, respetuoso de la ley y, singularmente, del texto constitucional, como lo revela en su Proyecto de Ley Fundamental; si bien debemos ver en él al ser humano desprendido, que pone sus bienes y los de su familia al servicio de la alta causa patriótica; si bien debemos advertir en él al ciudadano honesto que rindió cuentas; también tenemos que ver en Juan Pablo Duarte y Díez, al hombre resuelto y decidido, al hombre de acción, al valiente hombre que con los trinitarios y todos sus amigos, aún en el ejército del invasor, formó la futura vanguardia de la dominicanidad, en el corazón mismo de los regimientos 31 y 32 de la Guardia Nacional Haitiana.

Duarte forjó la conciencia, modeló la identidad nacional, y sus lecciones se inspiraron el más puro patriotismo, el cual llegó a todos los estratos sociales hasta lograr las acciones heroicas de la noche del 27 de febrero de 1844, y las luchas expresadas en encuentros, batallas y combates, que, tras doce años de escenificación, lograron consolidar la soberanía, la libertad y la independencia conquistadas.

Hermanos en la Patria y en Duarte; Señoras y Señores, en medio de dura realidad de estos días, tenemos que razones para mantener encendida la fe duartiana que atiza la llama patriótica de la dominicanidad; el hecho de que, recientemente, el Congreso Nacional haya aprobado dos leyes trascendentes para la Nación dominicana, como la Ley número 193-19, de fecha 24 de junio, que establece la obligatoriedad de que las imágenes de los patricios Duarte, Sánchez y Mella, sean colocadas en las instituciones públicas; y, la esperada Ley sobre Símbolos Patrios, a la cual le corresponde el número 210-19, de fecha 12 de julio de 2019; sin lugar a duda, constituyen acciones esperanzadoras, que brillan con gran esplendor, en medio de la difícil situación que vivimos. Por tanto, tenemos que felicitarnos todos; esto abona la fe duartiana.

Ahora, será tarea indeclinable de nuestro Instituto aunar esfuerzos

Con la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, la Academia Dominicana de la Historia y otras instancias del país, con la finalidad de lograr la difusión de estas piezas legales, para que las mismas sean conocidas, y debidamente aplicadas, repetimos: debidamente aplicadas por el Ministerio Público y los tribunales de la República.

No obstante, estos logros, apelamos Una vez más ante nuestros congresistas para que aprueben definitivamente el proyecto ley que procura establecer la inamovilidad del Día Natal de Duarte, y que se cumpla con la reserva de ley que establece la Constitución de la República en su artículo 10, numeral 2, que refiere que el régimen de adquisición y transferencia de la propiedad inmobiliaria debe privilegiar la titularidad de los dominicanos y dominicanas y el interés nacional, preservando así la soberanía terriotorial.

Resulta oportuna la ocasión, para que nuestro Instituto Duartiano resalte la celebración de la Feria del Libro Madrid 2019, versión que se dedicara a la República Dominicana, la cual alcanzó un resonante éxito, no solo por la masiva concurrencia al recinto ferial del parque El Retiro, sino por el vasto programa que presentó nuestro país y la calidad de los autores e intelectuales nativos participantes, cuestión que abonó sustancialmente a favor de una mejor imagen de nuestra patria en esa importante Nación europea.

Señoras y señores, no podemos olvidar las enseñanzas, los sacrificios y los ejemplos del Padre de la Patria y Fundador de la República, Juan Pablo Duarte y Díez, trabajando por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos, en estos tiempos que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.

Estamos absolutamente seguros de que, si los buenos dominicanos mantenemos la fuerte fe duartiana, trabajaremos por la unidad que él nos enseñó, entonces alcanzaremos la Patria justa y feliz que él soñó.

Abracemos la causa de Duarte con entusiasmo, eduquemos a nuestros niños en los valores cívicos, éticos y patrióticos, trabajemos para que el Ministerio de Educación le de contenido a la tanda escolar extendida, incorporando la materia Moral y Cívica como disciplina obligatoria sujeta a pruebas.

Dominicanas y dominicanos, motivemos y formemos una generación que sea capaz de transformar la realidad social, logrando un ciudadano que trabaje con firmeza en aras de la paz social.

¡Viva la Patria dominicana! ¡Viva Juan Pablo Duarte y sus compañeros de lucha!

¡Muchas gracias!