Por Noemí Galbán

VIÑALES, Cuba, 14 may (Xinhua) -- El pintoresco y acogedor pueblo de Viñales, ubicado dentro del Parque Nacional del mismo nombre en la occidental provincia cubana de Pinar del Río, a unos 184 kilómetros al noroeste de La Habana, es para muchos turistas extranjeros uno de los lugares más fascinantes de Cuba.

La pequeña localidad está rodeada de verdes campos, plantaciones de tabaco y formaciones rocosas conocidas como mogotes.

Se encuentra enclavada en el Valle de Viñales, declarado en 1999 Paisaje Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El ambiente tranquilo y fresco hace de este paraje un lugar idílico para estar en contacto con la naturaleza, realizar actividades al aire libre y disfrutar unas vacaciones llenas de aventura.

"Hay muchas opciones de turismo en Cuba y ésta es una de las que más me ha gustado. Cuba es conocida por sus hermosas y paradisíacas playas, las aguas azules, pero este tipo de turismo no es muy conocido y realmente hay muchas oportunidades en este destino", aseguró Joss Stone.

Para el viajero proveniente de Reino Unido, la experiencia en Viñales marcó su primera estancia en la isla y constituyó el principal motivo por el cual ya planifica regresar en sus próximas vacaciones.

"Realmente no sabía qué esperar de este país. Este destino es verdaderamente hermoso, muchos paisajes bonitos e interesantes y una experiencia emocionante fue pasar por varias cuevas muy antiguas en un bote", agregó Stone a Xinhua.

Precisamente uno de los mayores atractivos de Viñales son sus valores geológicos dentro de los que resalta el relieve kárstico, de mogotes, exclusivo en Cuba y de los pocos existentes a nivel mundial, pues hay formaciones parecidas en China y Vietnam pero dentro del agua.

También destaca el conjunto de cuevas y sistemas cavernarios con una longitud total de más de 300 kilómetros, como la Gran Caverna de Santo Tomás, una de las más grandes de América Latina con siete niveles de galerías y 46 kilómetros.

Además de las exóticas y deslumbrantes cuevas de San Miguel, llamadas popularmente "El Palenque" y "El Indio" que cautivan con sus caprichosas formaciones rocosas originadas por el agua denominadas estalactitas y estalagmitas, y los vestigios de las comunidades aborígenes que habitaron la gruta.

"Es la segunda vez que estoy en Viñales y es un destino maravilloso. Vine junto a mi esposo a pasarnos dos días aquí, pues nos gusta mucho el turismo de naturaleza. Aquí hay lugares muy interesantes que ver y además se pueden hacer distintas actividades", señaló a Xinhua Jennifer Reids.

La pareja canadiense compuesta por Reids y Roman Ambrose es aficionada al senderismo, los paseos a caballo y las excursiones a lugares de gran belleza natural.

"Es un destino que creo repetiré en el futuro si venimos más a Cuba. Disfrutamos mucho los paseos en bicicleta por senderos muy bonitos y paisajes únicos. Además el canopy (tirolesa) y escalar los mogotes nos gusta mucho", explicó Ambrose.

Una de esas espectaculares elevaciones de piedra caliza que entusiasma a visitantes foráneos y locales es el Mural de la Prehistoria, uno de los mayores frescos a cielo abierto del planeta que este año cumple seis décadas de existencia.

"Allí se representa la evolución de la vida sobre la tierra a partir de detalles curiosos, de hallazgos, restos fósiles de dinosaurios y es una pintura mural que tiene 80 metros de alto y 120 de ancho que no fue pintado con brocha sino con pinceles finos", puntualizó Ricardo Alvarez.

Para el historiador de Viñales, la obra creada en 1959 por el pintor y científico cubano Leovigildo González, discípulo del muralista mexicano Diego Rivera, tiene un gran significado.

De acuerdo con Alvarez, más allá del valor que entraña haberlo pintado a pincel entre rocas del período jurásico con un sistema de drenaje diseñado por el autor que evita la acumulación de agua entre las piedras, el fresco representa el pasado biogeológico de una de las tierras más antiguas del Caribe.

Viñales a su vez sobresale dentro de las variadas ofertas recreativas de la isla por su entorno rural, muy atractivo para realizar agroturismo, una modalidad que cada día gana adeptos en el mundo.

Por ese motivo, quienes visitan la localidad de unos 700 kilómetros cuadrados de extensión y poco más de 27.800 habitantes no rehúsan conocer el proceso de cultivo del tabaco de forma tradicional.

Desde mediados del siglo XVII esa ha sido la principal actividad económica de la zona, reconocida por ser donde se obtiene la mejor hoja para elaborar los famosos habanos cubanos.

"El tabaco es un ritual, desde la mañana visitas las plantaciones en el campo. Después de que se trasplantan las semillas en tiempo de frío a partir de noviembre, hay que abonar, fertilizar, cuidar las plantas hasta febrero o marzo que es la recogida", detalló a Xinhua Osmany Rodríguez.

El agricultor afirmó que a pesar de que la cosecha de tabaco es importante en la región, sin duda el turismo es actualmente una de las actividades económicas fundamentales de Viñales.

"El turismo ha favorecido mucho al pueblo porque éste era un pueblo tranquilo y pobre, pero ahora el nivel de vida de las personas ha cambiado, se han mejorado las casas porque hay muchos que tienen habitaciones de renta y todo es maravilloso", explicó.

Según datos del Ministerio de Turismo de Cuba, en 2018 visitaron Viñales más de 612.000 extranjeros, cerca del 13 por ciento del total de vacacionistas que llegaron a la isla. Fin