Por Noemí Galbán y Raimundo Urrechaga

LA HABANA, 9 oct (Xinhua) -- Carlos Landrove, un niño cubano de cinco años permanece desde hace más de 12 meses en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) de La Habana, donde sigue un amplio tratamiento de manera gratuita contra el cáncer.

Simpático, travieso y juguetón, como la mayoría de los chicos de su edad, Carlitos, como le gusta que le llamen, aseguró que está a punto de terminar su estadía en el hospital, luego de meses de quimioterapia y radioterapia.

"Los doctores me tratan muy bien y dentro de poco regreso a mi casa en Holguín (oriente)", comentó el infante a Xinhua mientras jugaba con otros niños en la sala de pediatría del hospital oncológico cubano.

Como él, año tras año entre 300 y 400 pequeños con cáncer de todo el país se atienden sin costo alguno en esa institución.

Allí más de 1.000 trabajadores, de los cuales 189 son médicos especializados, apelan al ingenio y la dedicación para hacer las vidas de estos niños y sus familiares más llevaderas, pese a la angustia y la incertidumbre que nubla la felicidad en sus hogares.

Cada caso de oncología pediátrica demanda además cuantiosos recursos materiales que se encarecen aún más debido al bloqueo económico, comercial y financiero que durante casi seis décadas ha mantenido el gobierno de Estados Unidos contra Cuba.

Pues para tratar las disímiles manifestaciones de la enfermedad, se requieren tecnologías y medicamentos de avanzada que en muchas ocasiones a Cuba se le dificulta o no puede adquirir por la política norteamericana.

En el último año, afirmó a Xinhua la doctora Mariuska Forteza, especialista de oncopediatría del INOR, han existido casos de pacientes con tumores del sistema nervioso central de alto grado que se han visto afectados por la carencia de la Temozolamida, un fármaco de primera línea.

"En nuestro servicio no contamos con este medicamento por causa específicamente del bloqueo porque la patente es norteamericana y no nos permiten comprarlo incluso en otros países", explicó Forteza.

De ahí que en el país se hayan desarrollado otras variantes, como es el caso del anticuerpo monoclonal llamado Nimotuzumab de producción nacional, el cual se le suministra a los niños con este tipo de tumores.

"Con este tratamiento alternativo se ha registrado un aumento en la supervivencia de aproximadamente entre un 49 y 50 por ciento en los pacientes que hemos estudiado durante los últimos cinco años", precisó la especialista.

Aunque la realidad es que con la Temozolamida la esperanza de vida en los niños con tumores del sistema nervioso central de alto grado es mayor, algo a lo que no pueden aspirar por el simple hecho de ser cubanos.

La política de bloqueo norteamericano afecta a todas las esferas de la vida económica y social de la isla, pero particularmente a la salud donde todos los habitantes del país reciben de manera gratuita este servicio.

Según un informe de la Cancillería cubana que será presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales de octubre, los daños acumulados en este sector desde la década de los 60 ascienden a casi 3.000 millones de dólares.

En esa cifra tienen un peso importante las carencias derivadas de las dificultades en la adquisición de medicamentos, nuevas tecnologías quirúrgicas y equipo técnico relacionados con casos oncológicos complejos.

"El bloqueo afecta de manera global y directa el tratamiento de los pacientes con cáncer en Cuba", aseguró a Xinhua el doctor Erasmo Gómez, director médico del INOR, una institución con 14 salas de hospitalización y 12 de operación.

En un reciente intercambio con varios medios de prensa, Gómez manifestó que la medicina cubana tiene como precepto enfrentar los distintos tipos de cáncer con herramientas como la cirugía, la radioterapia y quimioterapia.

"En el orden quirúrgico la tecnología norteamericana es de un alto nivel y durante los últimos meses del gobierno de Barack Obama hubo un acercamiento de varias empresas estadounidenses para que Cuba pudiera obtener estos elementos tecnológicos en la parte quirúrgica", añadió.

Sin embargo, tras la llegada al poder de Donald Trump y un significativo retroceso en las relaciones entre Washington y La Habana, el bloqueo se ha intensificado limitando las posibilidades de la isla para obtener cualquier tipo de instrumental o fármaco norteamericano.

Como ejemplo, el directivo citó el programa para salvar miembros inferiores a los niños con cáncer de huesos a través de endoprótesis extensibles, implementos que sustituyen el hueso extraído y a través de articulaciones se van ampliando con el tiempo permitiendo el adecuado crecimiento del infante.

Este tipo de tecnología, subrayó el galeno, sólo se fabrica en Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, las compañías europeas que potencialmente pudieran vender la endoprótesis a Cuba no lo hacen pues contiene un alto grado de partes norteamericanas, lo cual sería una violación al bloqueo y conllevaría multas millonarias a esas firmas.

"En este momento tenemos que amputar los miembros inferiores de estos niños porque las firmas farmacéuticas norteamericanas que tienen este producto no lo pueden vender a ninguna empresa u hospital cubano", lamentó Gómez.

Para el doctor Alberto Céspedes, ex director del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de La Habana, durante los últimos dos años de la administración Obama se evidenció un cambio tangible en las relaciones bilaterales que promovieron un intercambio médico y científico intenso.

"Con la llegada del Sr. Trump al poder se han puesto nuevas barreras a esos acercamientos y al final son los pacientes de ambos países los que se afectan. Sería racional tener relaciones científicas y médicas entre nuestros países y dejar la política a un lado", sentenció.

Céspedes se refirió a los intentos de Cuba y el interés de instituciones estadounidenses por llegar a acuerdos viables para realizar ensayos clínicos y posteriormente comercializar algunos medicamentos contra el cáncer producidos en la isla.

La efectividad de algunos, como es el caso de las vacunas terapéuticas para el cáncer de pulmón (CIMAvax-EGF) y para el carcinoma basal (HeberFERON), entre otros, han llamado la atención de la comunidad internacional.

Los mismos, coinciden los médicos cubanos, podrían ser un vínculo de cara a brindar mejor calidad de vida a los pacientes de ambos países.

El próximo 31 de octubre, La Habana presentará por 27 ocasión consecutiva ante la Asamblea General de la ONU una resolución que condena el bloqueo impuesto por Washington de forma unilateral desde la década de 1960.

En todas esas oportunidades, la propuesta de Cuba ha sido mayoritariamente apoyada, en 2017 sólo Estados Unidos e Israel se opusieron a la iniciativa, mientras que 191 países condenaron la política norteamericana.

Sin embargo, Washington no está obligado a cumplir con el mandato de la ONU y alega que el bloqueo es un asunto bilateral con Cuba, por lo que debe ser resuelto entre las dos naciones.

En su informe anual a la ONU, La Habana indicó que entre abril de 2017 y marzo de este año el país ha registrado pérdidas económicas a causa del bloqueo en el orden de los 4.321 millones de dólares.

Resaltó además que se ha intensificado la "persecución" a las transacciones financieras cubanas, las operaciones bancarias y crediticias y sus vínculos comerciales con otras naciones. Fin