RIO DE JANEIRO, 18 may (Xinhua) -- La lenta reactivación de la economía brasileña ha hecho que el Gobierno se aferre al petróleo para recaudar dinero con el que llenar las maltrechas cuentas públicas, que desde hace años presentan un déficit y que han provocado sucesivos recortes por parte del Gobierno, ante la falta de dinero.

El ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, admitió recientemente ante la prensa que el Gobierno espera recaudar un billón de reales (unos 250.000 millones de dólares) con la concesión de la exploración de cuatro bloques de petróleo en la zona del presal, y que forman parte de la gran subasta que se realizará en octubre.

Los recursos con los que el Gobierno brasileño cuenta saldrán de la recaudación de las regalías, las compensaciones que pagan las petroleras por explorar petróleo, e impuestos, y serán repartidos entre el Gobierno federal, los Gobiernos regionales y los municipios.

Precisamente, la distribución de las regalías será juzgada en breve por la Corte Suprema de Brasil, ya que los estados no productores, ante la falta de ingresos provocada por la grave crisis económica que vivió el país en los últimos años, pidieron recibir más dinero, algo a lo que se oponen los estados productores.

Actualmente, la mayor parte del dinero que Brasil recauda en la zona del presal va a las arcas del Gobierno federal, pero debido a la mala situación financiera que atraviesan muchos estados y municipios, el ministro de Economía, Paulo Guedes, ya aseguró que pretende distribuir de forma más generosa las regalías y compartir hasta el 70 por ciento del valor obtenido.

La zona del presal se encuentra en aguas profundas del océano Atlántico, bajo una extensa capa de sal que puede alcanzar los 2.000 metros de grosor, lo que dificulta su exploración. Brasil ostenta en el presal unas gigantescas reservas que cuando sean exploradas deberían convertir el país sudamericano en uno de los mayores productores mundiales de petróleo.

El Gobierno brasileño realizará el próximo 28 de octubre una importante subasta en la zona del presal, en la que tiene garantizados al menos 106.000 millones de reales (unos 26.500 millones de dólares), que será el dinero que pagarán de 'bonus' las empresas que obtengan las licitaciones. Este dinero, también será repartido con los estados y municipios.

Tras ello, empezará la exploración de los bloques licitados, y con ello, llegarán las regalías en las arcas brasileñas. Según las reglas, ya divulgadas, el Gobierno se quedará con parte del petróleo producido, para intentar venderlo posteriormente.

Albuquerque admitió que el Gobierno tiene prisa para realizar la licitación, porque según él, "cada año que dejamos de hacer una subasta, según datos conservadores, son 6.000 millones de dólares que se pierden en inversiones, en plataformas, en oportunidades" y admitió que la competencia en el mercado internacional es grande.

"En breve, aparecerán nuevos campos. México y Guyana ya están apareciendo. Aquí está todo preparado. Cada año que no se hace una licitación, se deja de generar empleo, se deja de contratar plataformas", explicó.

Para dividir los recursos del petróleo con los estados y los municipios, el Gobierno federal tendrá que proponer una enmienda a la Constitución, ya que el límite para los gastos públicos, que limita los gastos federales, impide actualmente las transferencias a los Gobiernos regionales.

Otra preocupación, en un momento de turbulencias económicas, será saber dónde distribuye el Gobierno brasileño el dinero obtenido con la licitación.

"Hay una discusión, que ya viene del pasado, que es sobre dónde va el dinero. Esto es una cuestión fiscal", admitió Albuquerque.