SAO PAULO, 11 jul (Xinhua) -- La incertidumbre política en un año electoral y los movimientos proteccionistas de Estados Unidos llevaron a Brasil a revisar a la baja su tasa de crecimiento, tras un semestre con devaluación del real cercano al 20 por ciento y una caída de la industria por el paro de camioneros, afirmaron especialistas a Xinhua.

La expectativa de crecimiento que el mercado financiero y la industria esperan del Producto Interno Bruto (PIB) para 2018 cayó del 3 por ciento a inicios del año a cerca de 1,5 por ciento actual.

"Hay varios factores internos y externos", consideró Paulo Dutra, coordinador de la carrera de Ciencias Económicas de la Fundación Armando Alvares Penteado (FAAP), de la ciudad de Sao Paulo.

"El externo es la burbuja inflacionaria que puede explotar a partir del próximo año en Estados Unidos con medidas proteccionistas que afecten directamente a Brasil", explicó el analista.

La tasa de interés estadounidense y los aranceles que Estados Unidos impuso al acero y aluminio han provocado movimientos también en Brasil, la principal economía latinoamericana.

La actividad industrial de Brasil cayó 10,9 por ciento en mayo, de acuerdo con datos oficiales.

Según Dutra, el mercado financiero bajó la expectativa de crecimiento de Brasil por varios acontecimientos ocurridos en el primer semestre, como la caída de la actividad industrial, el paro de los camioneros y las denuncias por corrupción contra el presidente brasileño, Michel Temer, que detuvieron la agenda de la reforma del sistema de jubilaciones.

"Se ha notado una reducción en la inversión directa. Al final de 2017 el gobierno vislumbraba un crecimiento del 3 por ciento en 2018, pero en caso de que sea la mitad será considerado un éxito", dijo el analista.

Brasil dejó dos años de recesión en 2017, tras crecer uno por ciento, pero para Dutra nuevos desafíos provenientes de la guerra comercial planteada por el presidente estadounidense, Donald Trump, están llegando a los países emergentes.

"Al aumentar la tasa de interés para evitar un efecto inflacionario dentro de Estados Unidos, esto termina generando presión para el real y otras monedas, encareciendo las importaciones y generando inflación en nuestros países por ese motivo", afirmó Dutra.

Por su parte, la economista Juliana Inhasz, de la universidad privada y de negocios Insper, aseguró que "la falta de apoyo en el Congreso a una reforma jubilatoria terminó de cambiar la expectativa del mercado frente a la capacidad de salida de la crisis en forma sustentable".

Apuntó que el escenario de "proteccionismo por parte de Estados Unidos" y cuestiones estratégicas sobre el precio del petróleo provocaron "que la situación brasileña se tornara más aguda" en términos económicos.

"Si la guerra comercial se afirma, podremos tener más presión hacia la devaluación del real", estimó.

En cuanto al frente interno brasileño, la profesora del Insper, especialista en monetarismo, dijo que el mercado financiero debe expresar apoyo a una agenda de privatizaciones presentada por algunos candidatos.

"Tenemos candidatos contra la privatización de empresas públicas y el aumento del déficit fiscal, si esto continúa, puede complicar mucho la situación de la economía brasileña", subrayó Inhasz.

El próximo 7 de octubre se llevará a cabo la elección presidencial en el país sudamericano.

Para Joelson Sampaio, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas de Sao Paulo, el mercado "no logra mirar al futuro porque no hay un escenario electoral claro aún, no se sabe lo que ocurrirá".

"Es un año electoral, con crisis política, con un escenario externo y la tasa de interés estadounidense. Hay un cierto reinicio de crecimiento en el sector empresarial pero los inversores aún ven la economía brasileña con incertidumbre", comentó Sampaio. Fin