Por Cristóbal Chávez y Dang Qi

SANTIAGO, 17 abr (Xinhua) -- Chile, en términos geográficos, es el país más distante de China, aún así tienen un Tratado de Libre Comercio (TLC) que ha llevado a empresas europeas a establecer fábricas en el país sudamericano para llegar al mercado chino.

Brueggen, una compañía de cereales que nació en 1868 en Alemania, invitó al consejero económico y comercial de la embajada china en Chile, Liu Rutao, a recorrer su fábrica en el país sudamericano, para enseñarle su gran interés por el mercado asiático.

Liu dijo que el TLC entre China y Chile no sólo beneficia a las compañías de estos dos países, sino también favorece a las empresas latinoamericanas, incluso europeas.

El director de Brueggen América, José Manuel Ibañez, declaró a Xinhua que "para nosotros es muy relevante y respetamos mucho China. Hemos desarrollado esta planta junto con estos socios, con la finalidad de abastecer a Chile como también al resto de Latinoamérica y Asia Pacífico".

Según Ibañez, antes Brueggen contaba con plantas en Alemania, Polonia y Francia, y en la fábrica alemana producían cereales para el mercado chino.

"Nosotros tenemos el orgullo de trabajar con productos chilenos. Eso ha significado trabajar de la mano de productores pequeños que están creciendo o empezando. Y nos enorgullece que los productos están hechos con mucho cariño por mucha gente aquí en Chile", señaló.

"Nuestra misión es llevar la granola a China", aseguró Ibáñez, y dijo que le gustaría que esta línea tuviera una buena recepción y se pudieran conocer en el país asiático.

La granola es un alimento elaborado con una mezcla de nueces, avena, miel, que se hornea y que comúnmente se le agrega otros ingredientes como frutas o endulzantes.

"Creemos que podemos generar valor en la cadena de abastecimiento de ese mercado (el chino). Respetamos y valoramos mucho la manera de hacer las cosas en China y nos sentimos identificados en una relación a largo plazo con un producto que podemos no solamente generar valor, sino que con generar una relación que nos gustaría que dure", puntualizó Ibáñez.

En 2015, Brueggen se asoció con "Latin American Foods" en Chile, lo cual dio origen a Brueggen América y en la actualidad planea fabricar productos en Chile para China.

Los representantes de Bruegger América recuerdan que Chile tiene una relación de largo plazo y calidad con China en productos como el vino, el cobre y las frutas.

"¿Por qué no hacerlo en cereales?", comentó el director de la compañía.

El representante de la compañía recalcó que los TLC que ha suscrito Chile con el mundo, el acceso a las materias primas, y el uso de los puertos los podrán hacer llegar a mercados "tan competitivos como el chino", incluso por sobre sus fábricas europeas.

El mercado chileno es uno de los más abiertos del mundo ya que es el país con la mayor cantidad de acuerdos comerciales en el planeta, entre los que destacan el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y los tratados de libre comercio con Estados Unidos y China.

El ex embajador chileno en China y director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China, de la Universidad Andrés Bello de Chile, Fernando Reyes Matta, dijo que esta empresa tiene la ventaja que desde el país sudamericano, las exportaciones a China "van en mejores condiciones de competencia que aquellas que podrían llegar desde Alemania", a raíz de los vínculos comerciales entre ambas naciones.

"Eso permite favorecer estos envíos, aunque sean desde el sur del mundo, las condiciones económicas de ingreso a China (desde Chile) son totalmente distintas y mucho más favorables", explicó Reyes Matta.

Brueggen produce productos con base en cereales, como barras transportables, hojuelas tostadas y granola.

La planta en Chile tiene capacidad para 650.000 kilos de cereal, 220.000 toneladas de barras comestibles y un millón de productos de la línea de granola.

Reyes Matta mencionó que la fábrica de Brueggen en Chile tiene "una tecnología muy avanzada y en consecuencia tiene toda la capacidad para producir de una manera masiva y amplia productos de calidad".

Según los últimos datos entregados por la Oficina de Estudios Políticos y Agrarios del Ministerio de Agricultura chileno, en el país hay una superficie cultivada con cereales de unas 576.000 hectáreas, de las cuales un 44 por ciento corresponde a trigo, un 24 por ciento a maíz y un 22 por ciento a avena.

"Ya no hay fronteras en relación con la capacidad de que un producto llegue en óptimas condiciones de un lado a otro del mundo, por las condiciones de refrigeraciones o transporte. Lo importante es la calidad que se puede ofrecer", agregó Reyes Matta. Fin