AFP/Archivos / Dominique Faget

Fachada del Banco de España, en Madrid, el 8 de junio de 2012

El Banco de España calcula que el Estado sólo recuperará el 28% de las multimillonarias ayudas públicas concedidas a la banca desde el año 2009, según un informe publicado este viernes.

Las estimaciones son a fecha del 31 de diciembre de 2015, por lo que una fuente de la institución señaló a la AFP que las cifras finales pueden variar. Concretamente, dependerán del dinero que recupere el Estado cuando venda sus participaciones en entidades intervenidas durante la crisis, como por ejemplo Bankia.

Desde 2009, es decir, al año siguiente del estallido de la burbuja inmobiliaria, 14 entidades bancarias españolas recibieron ayudas por un total de 76.140 millones de euros a través de inyecciones de capital y garantías.

Las ayudas de capital fueron entregadas a través de una estructura pública, el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria).

Este fondo concedió exactamente 54.353 millones de euros, que incluyen los 41.300 millones del rescate bancario europeo concedido en 2012 a la banca española ante la gravedad de la crisis por la que atravesaba.

Del total de inyecciones de capital, el Banco de España da por perdidos 39.542 millones, lo que significa que la cantidad que se espera recuperar cubriría algo menos del 28% de las inyecciones efectuadas.

Y ello pese a que el Gobierno insistió en 2012 en que el rescate europeo no le costaría ni "un euro" al contribuyente.

A partir de 2008, la banca española se vio gravemente afectada por dos fenómenos devastadores: el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera y económica internacional.

En cuestión de meses y a medida que el desempleo aumentaba de forma vertiginosa, miles de personas fueron incapaces de pagar sus hipotecas, por lo que los balances de los bancos se vieron rápidamente acribillados de créditos de dudoso cobro. El Estado español se apresuró entonces a rescatar a numerosas entidades a través del FROB.

Igualmente, propició una oleada de fusiones para afianzar el sector, lo que en apenas tres años (de 2008 a 2011) hizo pasar de 45 a 15 el número de cajas de ahorros, pequeñas entidades con una política de proximidad que se vieron especialmente afectadas por el estallido de la burbuja.