Rancho Arriba, San José de Ocoa, R. D. 30 de septiembre.- El valle de Rancho Arriba, San José de Ocoa, lidera la producción en ambiente controlado o invernaderos, logrando rendimientos de hasta 36 libras por metro cuadrado y 72 por ciento de calidad exportable, en un proceso de reconversión productiva y tecnológica, cambiando su agricultura con cultivos de alto valor en los mercados de exportación.

La exitosa producción de pimientos, tomates, pepinos y otros, comenzó a partir de la implementación del Programa de Mercados, Frigoríficos e Invernaderos (PROMEFRIN), que ha derivado en un cambio en cultura y las prácticas agrícolas, facilitando la aplicación de tecnología de punta y la generación de excelentes resultados.

Los resultados obtenidos en estos invernaderos, ponen de manifiesto que las políticas públicas, cuando son aplicadas correctamente, facilitan y generan cambios beneficiosos para toda la sociedad, resultado de una política aprovechada por productores profesionales, con experiencia técnica, apoyo del PROMEFRIN y de empresas compradoras, suplidores de invernaderos, financiamiento, seguro y otras.

Refiere que cada uno de estos actores, con la Asociación de Productores de Vegetales en Invernaderos de Ocoa y la Cooperativa Agropecuaria de Servicios Múltiples de Rancho Arriba, ha jugado un papel importante, que ha cambiado culturalmente la agricultura local, convirtiéndola en una de las más avanzadas, modernas y rentables del país, con un millón trescientos setenta y cinco mil metros cuadrados de invernaderos, produciendo diferentes tipos de vegetales, con un crecimiento promedio por encima de un 15 por ciento anual, según algunos de los propios productores.

En la mayoría de estos invernaderos se aplica tecnología de punta, buenas prácticas agrícolas (BPA) y eficiente manejo agronómico, obteniendo productividad y calidad similares a los de países competidores más avanzadas, como Holanda, España y México. En este sentido, entre un 80 y 85 % de los productores están certificados, cumplen las normas de trazabilidad y tienen contrato con empresas exportadoras, lo que refleja el empeño y responsabilidad con que asumen la calidad e inocuidad de sus vegetales, para obtener alta cotización y prestigio en los mercados internacionales.

En este empeño participan todos los productores, de diferentes tamaños, desde dos o cinco mil metros, con estructura de madera, sistema de riego y nutrición manual, hasta relativamente grandes, con 50, 70 o 100 mil metros, con programas de nutrición y fertirriego manejados por computadora. El empeño, empoderamiento y esfuerzo de estos casi 150 productores, ha colocado a Rancho Arriba en el primer lugar en casi todos los aspectos de la producción en invernaderos.

El 65 % del área se destinada pimiento morrón de diferentes colores, 25 % tomate de mesa y bugalu, y 10 % ají cubanela, pepino persa, berenjena y otros cultivos. Es realmente es mina de oro renovable, una fuente inagotable de creación de riquezas.

La dedicación y entrega de los productores, constituye un referente y una fuente de sinergia, que deriva en excelentes resultados de una agricultura moderna y sostenible, manejada con eficiencia, criterio y visión empresarial, forjadora de esperanza.

Por eso, cuando se habla de agricultura bajo ambiente controlado o invernaderos, definitivamente la gente piensa y dirige su mirada hacia Rancho Arriba, la capital de esta producción agrotecnologica.

Sin embargo, los aportes a la economía local, provincial y nacional, no parecen suficientes para motivar y decidir el apoyo oficial para que continúe el crecimiento y desarrollo de esta mina de oro, construyendo la carretera, de 23 kilómetros hacia Sabana Larga y de 28 hacia Piedra Blanca, Bonao.

Esta vía, imprescindible para el desarrollo, que no compite sino que complementa otras, es lo único que solicitan al Presidente Danilo Medina los productores, inversionistas, exportadores y todos los pueblos vinculados a esta zona.

Rancho Arriba es un aportante neto al país, con más de 15 millones de pesos mensuales en pago de salarios a trabajadores, impuestos al fisco y en divisas, protege las montañas de donde salen ríos como Nizao, Yuna y Maimón, que dan de beber a millones de personas de la capital, San Cristóbal y el Cibao.

Reconstruir la carretera, permitirá multiplicar el área de invernaderos, atraer nuevas inversiones generadoras de empleos productivos, aumentar las agroexportaciones, el ecoturismo, comercio y transporte, creando las condiciones para una mayor integración y complementación económica del Suroeste con el Nordeste, plantea a la Asociación de Productores.

Este municipio de la provincia de San José de Ocoa está localizado en el suoroeste en el corazón de la Cordillera Central con un microclima cuyas temperaturas media son las mínimas de 14 grados Celsius y la máxima de 28 grados celsius, lo que ha permitido una importante producción agrícola en el reglón de los vegetales y el café de montaña.

En este sentido los productores de esta zona expresan con orgullo ser los primeros en metros de producción bajo techo, 1,375,000 metros cuadrados, con una inversión de tres mil millones de pesos y un financiamiento del Banco Agrícola de 500 millones de pesos, en rendimiento por metro cuadrados y 36 libras de pimiento; una calidad exportable de un 72 por ciento,

Además, los primeros productores asegurados por Agrodosa en un 85 por ciento, un volumen de exportación de 125 furgones mensuales, generando divisas de 25 millones de dólares anuales, creando de manera directa e indirecta 4,120 empleos.