Por Edilberto F. Méndez Amador*

Santo Domingo, 14 de dic. - (PL) Cuando uno conoce que en República Dominicana mueren como promedio más de 100 mujeres al año a mano de sus parejas o exparejas, se alarma y siente consternación ante un mal enraizado en esta sociedad.

Pero mucho mayor será el desconsuelo, al saber que en 2017, según cálculos conservadores, el número total de feminicidios quedará por encima de los 130, una de las cifras más altas de los últimos 10 años, superando así el 2008 donde hubo 134 víctimas en esta nación.

Según fuentes consultadas, la violencia intrafamiliar dejó en Dominicana dos mil 296 mujeres asesinadas desde finales de 2000 hasta los primeros meses de 2013 y el 30 por ciento de ellas, fueron víctimas de violencia por parte de su pareja.

Casi siempre estas mujeres dejan niños huérfanos, si es que no mueren junto a ella, tras lo cual el homicida en muchas ocasiones se quita la vida o se da a la fuga.

La comunidad y la policía, generalmente, son testigos de acciones violentas previas a la tragedia final, sin embargo, las tradiciones machistas y religiosas obligan al silencio de la mujer, so pena de ser rechazada por su familia y la sociedad.

El presidente dominicano, Danilo Medina, recientemente reflexionó sobre este medular asunto al que llamó 'la violencia sin treguas que se vive en el país en perjuicio de mujeres y niñas'.

El mandatario dijo, que duele en el alma la frecuencia con la cual se producen crímenes y vejámenes contra mujeres y niñas.

Y llamó a bajar los altos índices de violencia de género además de condenar el machismo 'irreverente y descarnado, que lesiona la convivencia familiar y lacera la paz anhelada en los hogares y en todas las comunidades'.

De la misma forma, subrayó la necesidad de incrementar los esfuerzos para desterrar la violencia doméstica y llamó a crear conciencia acerca de la urgencia de educar y fortalecer la unidad familiar para crear valores sólidos los cuales vigoricen el respeto a la vida de todos los seres humanos.

La directora del Centro de Atención a Sobrevivientes de Violencia de la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional dominicano, Solange Alvarado, también se pronunció al respecto y explicó que parte de la raíz del problema está en la misma sociedad, 'incluso desde el vientre materno se marcan diferencias entre el hombre y la mujer'.

La violencia, precisó, se construye en el sistema de creencias conocido como el patriarcado, donde sus grandes pilares descansan en la sobrevaloración del masculino y la desvalorización de lo femenino.

Por su parte, la ministra de la Mujer, Janet Camilo, aseguró que la violencia contra las féminas es la forma más despiadada de terrorismo y en el caso de República Dominicana, se siente frustrada al ver como todas las acciones implementadas no detienen los asesinatos.

Esa violencia se mete silentemente en la casa y destruye el hogar, a la familia, a los hijos y termina matando a la mujer, a los hijos, a la vecina, y a cualquier persona que forma parte de la red de apoyo de esa persona, agregó.

La ministra explicó que trabajar ese terrorismo implica hacerlo en cercanía con esa persona, respaldarla por el sistema para que finalmente se pueda salvar esa vida y potencialmente otras las cuales puedan correr peligro.

No obstante, aunque este país realiza esfuerzos y lleva a cabo importantes iniciativas para eliminar los mencionados abusos, lo real es que el mal continúa y según el Sistema de las Naciones Unidas, constituye una de las principales violaciones a los derechos humanos. El Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, hizo público que en este país en 2017 se produjeron unas 55 mil denuncias por violencia contra las mujeres y delitos sexuales lo cual ratifica el crecimiento de ese flagelo.

Planteó que el gobierno espera revertir ese nivel de brutalidad con acciones puntuales pero valoró la prevención como el desafío más importante en la lucha llevada a cabo contra esos actos.

'Es necesario actuar antes y no después de que ocurra el atropello', sentenció.

Asimismo, manifestó que la solución de esa problemática está en manos de todos, 'estamos todos involucrados, todos somos parte, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de advertir, reconocer los signos, denunciar, mover a la acción y detener la mano de todo aquel que intente levantarla contra una mujer'.

Añadió, coincidiendo con Alvarado, que los abusos contra las damas tienen su origen en un comportamiento arraigado en creencias machistas, retrógradas y anticuadas sobre el rol de ellas en la sociedad.

El Procurador señaló la necesidad de que los adultos reconozcan dentro de sus ambientes familiares los patrones transmitidos a sus hijos de forma inconsciente, códigos de conducta los cuales en un futuro incitan a la intolerancia, la posesión obsesiva y desencadenan los factores estimulantes de esos actos.

Por último, destacó que en la República Dominicana trabajan para fortalecer la convivencia social pacífica y armónica entre hombres y mujeres, bajo un esquema de equidad, respeto mutuo e igualdad.

Lo cierto es que de acuerdo con la ONU, hasta el 70 por ciento de las mujeres han sido violentadas al menos una vez en su vida, por tanto este fenómeno califica como una pandemia global.

Este país, tiene una tarea compleja por delante pues el fenómeno descrito clasifica como uno de los peores de los que se mueven por las calles y barrios dominicanos.

Ojalá en los próximos años podamos ver transformada esta realidad que hoy nos acompaña, aunque lo ideal sería su eliminación, pero extirpar un mal de raíz de esa categoría, es una misión de altura.