Rep.Dom. 22 de Agosto 03:15 P.M.-Los centros sociales de la Compañía de Jesús en República Dominicana lamentaron la decisión tomada por el presidente Danilo Medina de ratificar a las actuales autoridades migratorias del país.
Manifestaron que la medida es incoherente con el discurso que el nuevo Presidente proclamó en su toma de posesión.
Indicaron que los pronunciamientos del nuevo presidente al referirse al tema migratorio de una forma esperanzadora.
Afirmaron que en su gestión se crearía "una política migratoria clara y transparente, respetuosa de los convenios internacionales suscritos por la República Dominicana en materia de derechos humanos y derechos de los migrantes y sus familiares".
"Esta política pretende ser coherente con el hecho de que más del 15% de los dominicanos vive fuera del país y que está expuesto a las mismas vicisitudes de los extranjeros que viven aquí en condición de vulnerabilidad y exclusión social", adujeron.
En ese sentido puntualizaron que dejar la Dirección General de Migración en manos de personas que han levantado su voz públicamente para pedir la salida del país de las instancias internacionales que velan por los derechos humanos constituye una reafirmación del enfoque desfasado con el que se ha pretendido gerenciar las migraciones.
En los últimos 18 meses, la sociedad dominicana se ha mantenido en sobresalto debido a las malas prácticas administrativas en la Dirección General de Migración y los intentos de implementar medidas contraproducentes, como excluir a niños y niñas indocumentadas del sistema educativo.
Aclararon que centenares de personas de nacionalidad haitiana han hecho grandes esfuerzos por regularizar su situación migratoria, incluso a pesar de que previamente su estatus en el país ya había sido definida.
Han depositado solicitudes de residencias cumpliendo con todos los requerimientos de la ley y no han obtenido la debida respuesta. Muchas de esas solicitudes tienen cerca de dos años de depositadas. Además, el personal administrativo trata a los solicitantes con hostilidad y se refiere a ellos haciendo uso de lenguaje discriminatorio.
Dijeron que es inaceptable que en esta institución del Estado la discrecionalidad, la arbitrariedad, la exclusión, la intolerancia y la falta de transparencia en los procesos de toma de decisión sean la norma, en lugar del apego a la Constitución y a las leyes, a los parámetros del estado de derecho y a los convenios internacionales asumidos por el país.
Esperamos que la nueva política migratoria se base en el respeto a la Constitución y a las leyes, aplicadas de manera transparente, justa y sin discriminación. La política migratoria ha de abrir espacios para la participación de todos los actores sociales. Desde 1930 estamos aplicando un modelo que no ha dado buenos resultados.(HG).