Villa Hermosa, La Romana RD 19 agosto.- La Fundación Tzu Chi realizó la graduación de 130 estudiantes que culminaron el nivel básico y después dedicó una jornada de ayuda a familias pobres de Villa Hermosa en La Romana.
Del total de graduandos, 63 pertenecen a la tanda matutina, 34 a la vespertina y 33 a la nocturna. Los estudiantes de la tanda nocturna son en su mayoría adultos que han retomado los estudios gracias a las facilidades que les ofrece la escuela Tzu Chi.
Un baile de origen taiwanés que en español significa "Una familia", realizado por los graduandos del horario matutino marcó el inicio de la ceremonia de graduación que contó con la presencia de los padres de los estudiantes.
El acto de graduación estuvo encabezado por las autoridades de la escuela Tzu Chi, las voluntarias de la Fundación, junto a una delegación de ocho voluntarias de Tzu Chi New Jersey que arribaron al país para ser partícipes de la actividad.
Anhelos de un graduando
Juana Polanco, directora del plantel escolar, manifiesta sentirse regocijada pues han cumplido con el deber de educar a los más necesitados. Polanco también expresa sentir preocupación por las condiciones de pobreza en que viven las familias de esa comunidad.
La pequeña Carolina Durán Guerrero de 13 años fue la encargada de pronunciar el discurso de gracias en nombre de su promoción. Con un gran dominio escénico y un léxico bastante fluido pronunció: "Para mí es una experiencia muy grata el tener este privilegio hoy concluyo el octavo grado, este es un paso importante en nuestros estudios. Mi mayor anhelo es la construcción de un hospital ya que aquí hay mucha gente enferma y no tienen donde ir".
"Para mí es un gran logro ver que estos niños han llegado hasta aquí, la tarea de educar es un arduo esfuerzo que no se logra de la noche a la mañana. Quizá lo más difícil de esta labor es ver que un alumno me falta a clase. Cuando esto sucede le pregunto a los padres el por qué sus niños no han asistido a la escuela y muchas veces me han dicho que no tenían para darle de comer, esa es parte de la realidad que viven las familias de Villa Hermosa", manifiesta la profesora Carmen Lidia Quin.
Reconocimiento
En medio de la inauguración los estudiantes entregaron una placa de reconocimiento a la Fundación Tzu Chi por su incansable labor en pro del desarrollo de la escuela y el municipio. La placa fue recibida por la encargacada de la división Tzu Chi New Jersey, Debbie Chen quien agradeció el gesto de los niños y sus maestros.
La voluntaria Debbye Chen dijo sentirse satisfecha por la labor que han realizado en la comunidad en beneficio de esas familias que viven en las peores condiciones de existencia.
Graduados en la adultez
Evangelista Mota de 42 años es madre de 4 niños, pese a su avanzada edad no pierde el deseo de superarse y llegar hasta la universidad. "Yo quiero estudiar Psicología cuando concluya. Me ví obligada a parar mis estudios para echar mis niños adelante. Para nosotros ha sido muy valiosa la ayuda de Tzu Chi, pues esta es una comunidad bastante pobre".
"Nunca es tarde para seguir estudiando", fueron las palabras de Miguel Destiné de 44 años, quien expresa sentirse emocionado por el paso que la vida le ha permitido dar.
Destiné es padre de seis niños y dice que tras culminar su octavo grado quiere continuar haciendo el bachillerato para luego hacer algún curso técnico que le permita hacer algo por su país y los suyos.
Trabajando desde el anonimato
Villa Hermosa es una comunidad empobrecida de La Romana, sus munícipes viven en medio de la marginalidad y la falta de oportunidades. En sus casuchas de maderas techadas de zinc residen personas cuyas historias estremecen hasta al más sereno de los hombres.
En este pequeño poblado, las voluntarias de Tzuchi llevan diez años realizando un programa de ayuda en beneficio de los más necesitados.
"Las problemáticas que golpean este municipio son diversas, entre ellas están: no hay fuentes de empleos, las calles son en su mayoría caminos vecinales, el servicio de energía eléctrica es muy deficiente", expresa la voluntaria de Tzu Chi en la zona, Yudith Castillo.
"A través de la escuela las voluntarias de Tzu Chi hemos realizado un programa importante de ayudas. Nosotras nos encargamos de empadronar a los estudiantes más pobres para luego darle uniformes, útiles escolares y raciones alimenticias de manera periódica".
"Para nosotros es muy bonito compartir este momento con los niños y poder entregar estas ayudas a la comunidad. Nosotros terminamos de construir esta escuela en el año 2002 y desde ese momento hemos estado ayudando a esta gente a través de nuestra fundación", son palabras de Mariana Ju, vicepresidenta de Tzu Chi.
Reconocimiento. Los estudiantes de Tzu Chi matutino entregaron una placa a la Fundación Tzu Chi que fue recibida por Debbie Chen.
Dirección. Las directoras de la escuela junto a la voluntarias de la fundación budista encabezaron los actos de investidura.
Desigualdad social. Dominga Lima, quien padece de cáncer de mama vive junto a su esposo y sus seis hijos en las más inhumana condiciones materiales que una persona pueda vivir.
Apertura del acto. Los graduandos realizaron una dinámica de origen taiwanes titulada "Una familia", la cual marcó el inicio de la graduación.
EN MEDIO DEL OLVIDO
María Rosa Pérez de 60 años, junto a sus cuatro vástagos y su esposo enfermo vive en una casucha que casi se le cae encima, nos cuenta que su esposo no puede trabajar debido a que padece una anemia crónica. Su único ingreso son unos 3,000 pesos que gana su hijo, quien es ayudante en la escuela.
"Me siento muy agradecida con esta fundación, pues gracias a ellos mis hijos pueden estudiar y siempre nos traen ayudas".
En las más desiguales condiciones materiales vive Dominga Lima, quien padece de cáncer de mama. Lima fue sorprendida por la voluntaria de Tzu Chi quienes les llevaron varias fundas de alimentos que recibió sonriente por la ayuda. pero con un semblante que reflejaba tristeza.