Por Charly Morales Valido

San Salvador, 14 jun (Prensa Latina) Los Toronto Raptors celebran hoy su primer título en la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA), y poco importa ahora las circunstancias: Kahwi Leonard y compañía son campeones, y punto.

Tras el agónico cierre de las finales, algún despechado intentó minimizar la proeza alegando que los Golden State Warriors parecían más un hospital que una dinastía, o que los Raptors ganaron sin tener alguna superestrella.

Flaco favor le hacen al baloncesto -y a los flamantes monarcas- quienes se empeñan en ponerle pegas a una victoria bien lograda, fruto de la disciplina, el rigor defensivo, la profundidad de la banca y la visión de la dirigencia.

Sin dudas, con Kevin Durant en cancha, Klay Thompson sano y DeMarcus Cousins y Andre Igoudala a toda máquina, Stephen Curry no habría tenido que echarse al equipo en sus hombros, aunque lo intentó con todas sus fuerzas.

'La realidad es que no hemos tenido suerte con las lesiones, la última de Klay, cuando mejor jugábamos como equipo, nos perjudicó enormemente', admitió Curry al cierre del último partido disputado en el Oracle Arena.

No obstante, el 'Chief' Curry reconoció que falló el triple que pudo haber forzado un séptimo juego, pero negó que este revés empañe una trayectoria de cinco finales consecutivas, tres de ellas ganadas.

También los Warriors se aprovecharon en su momento de las lesiones de Chris Paul, Kyrie Irving, Kevin Love o el mismo Leonard, pero su nivel de excelencia en la cancha bastaba para esfumar cualquier especulación hipotética.

A su vez, negar que los Raptors tengan jugadores con rango de superestrellas denota cierta amnesia, pues hasta su lesión en 2017 Kahwi era considerado el mejor jugador de la liga, en ambos extremos de la cancha.

Su lesión justamente ante los Warriors, tras una polémica jugada de Zaza Pachulia, marcó su salida de unos Spurs de San Antonio donde claramenta ya no quería estar, y recaló en Toronto en un traspaso visionario y arriesgado.

El presidente de operaciones de los Raptors, Masai Ujiri, se deshizo de su jugador franquicia (DeMar DeRozan) para traer a Leonard, a quien rodeó de veteranos de lujo, como Marc Gasol, Serge Ibaka y Danny Green.

Además, el base Kyle Lowry mostró liderazgo y tesón, Freed VanVleet fue un reserva sin miedos que hasta perdió un diente en la intensidad de la serie, y el camerunés Pascal Siakam fue un arma desestabilizadora y eficaz.

Muchos cuestionaron además que Ujiri despidiera al coach Dwane Casey, justo tras ser elegido Entrenador del Año en la NBA, pero Nick Nurse llegó al frío 'Norte' y logró encausar un potencial que siempre naufragaba en la orilla.

'Desde el primer día dije que quería hacer historia para esta franquicia: este equipo estaba en playoffs desde antes que yo llegara, así que sabía que había talento. Sólo vine con la mentalidad correcta', dijo Leonard.

El astro ganó su segundo trofeo de Jugador Más Valioso de una final (el otro fue en 2011, con los Spurs) y consiguió algo que no lograron en Toronto estrellas como Vince Carter, Tracy McGrady, Damon Stoudemire o DeRozan.

Tampoco faltará quien diga que al irse LeBron James a la Conferencia Oeste se iba el principal escollo de los Raptors en playoff, pero las cosas como son: el 'Rey' ni siquiera llegó a playoff, y en Toronto hay fiesta.