La Habana (PL), 13 de junio, - Auténticamente la esgrima cubana siempre ha gozado de filo en lides mundiales, continentales y centrocaribeñas.

Su vínculo con la gloria comenzó en 1900 cuando José Ramón Fonst, catalogado como el mejor esgrimista cubano de todos los tiempos y es uno de los deportistas latinoamericanos con mayor cantidad de galardones olímpicos, se impuso en la justa de los cinco aros que organizó Paris.

Su paso victorioso se extendió a los juegos de 1904, en San Luis, Estados Unidos, donde conquistó los títulos individuales en florete y espada.

Fonst también dejó su huella en Juegos Centroamericanos y del Caribe. En la primera edición de la justa en Ciudad México en 1926, ganó las tres pruebas individuales. Luego en La Habana en 1930 dominó en florete y espada.

Su último gran resultado lo alcanzó a los 55 años, en la cita de Panamá en 1938, cuando se agenció medallas de oro y plata como integrante de los equipos de espada y florete, respectivamente.

Su semilla tardaría algún tiempo en reportar nuevos triunfos a la esgrima cubana, que no fue hasta la década del sesenta del pasado siglo XX, que volvió a disfrutar del triunfo.

El nuevo alumbramiento de los aceros cubanos comenzó con algo de timidez en los Juegos de 1962 en Jamaica. A partir de ahí los avances se hicieron notables hasta que en la justa de 1970 en Panamá se disparó su desarrollo.

Las décadas finales del siglo XX y los inicios del XXI tributaron excelentes resultados para la esgrima cubana. Preseas de todos los colores en certámenes mundiales, olímpicos y regionales ratificaron su jerarquía.

Sin embargo los últimos años no fueron tan provechosos para esa disciplina. A pesar de ello sus máximos responsables no entregaron las ramas y paso a paso han obtenidos resultados que invitan al optimismo.

Igualar o mejorar la actuación de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz-2014, y dar su aporte dorado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, será la meta inmediata de la esgrima cubana en la cercana justa regional, a celebrarse del 19 de julio al 3 de agosto del actual año.

Las principales autoridades de ese deporte han ratificado que Cuba irá a la lid con 18 atletas, entre ellos nueve mujeres e igual cantidad de hombres, que estarán en las tres armas, dígase espada, florete y sable.

La misión no será otra que aspirar a medallas, con destaque para los espadachines en uno y otro sexo. Ese objetivo se sustenta dado que el nivel técnico en el área ha aumentado lo que hará más exigente la competencia.

Sin embargo, los cubanos llegarán bien preparados a suelo cafetero, luego de participar en varias bases de adiestramiento.

Una nueva oportunidad de fogueo rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe tendrá muy pronto la esgrima cubana.

El Campeonato Panamericano con sede en el coliseo de la Ciudad Deportiva, de La Habana, del 14 al 21 próximos, otorgará siete boletos por colectivos a la cita continental de Lima 2019, y permitirá cruzar aceros con algunos de los rivales que se verán en Barranquilla.

Hace cuatro años, en Veracruz, los espadachines cubanos conquistaron dos preseas de oro y siete de bronce, para situarse en el tercer lugar por países detrás de Venezuela (5-6-1) y México (3-3-4).

En esa justa, Ceily Mendoza se agenció la corona en la prueba individual de la espada femenina y, además, aportó al éxito de la nación caribeña en la modalidad por equipos.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla, Colombia entre el 19 y el 3 de agosto del presente año, serán una carrera de superación y esfuerzos.

Todos los deportistas involucrados apostarán sus mejores esfuerzos para entallar satisfacciones.

La esgrima cubana intentará otra vez demostrar que su acero tiene filo como para desafiar los mejores blindajes del área.