Lima, 11 oct (PL) Si bien el mérito de mantener las opciones a clasificar al Mundial Rusia 2018 corresponde a los jugadores y a su técnico, Ricardo Gareca, la selección peruana tiene una larga lista de agradecimientos.

No solo fue el error reconocido hoy por Paolo Guerrero, al disparar directo al arco un tiro libre indirecto que rozó la barrera y la manos del arquero David Ospina, que validaron así el gol de empate, lo que no hubiera ocurrido si los colombianos no tocaban el balón.

El equipo rojiblanco hubiera quedado anoche eliminado con su empate a uno ante Colombia, si no fuera porque la nueva y brillante generación venezolana no se dejó amedrentar por la garra guaraní y ganó a Paraguay 1-0, eliminándolo, contra todos los pronósticos.

Tampoco hubiera podido alargar sus posibilidades de volver a un mundial después de 36 años, hasta una repesca ante Nueva Zelanda en noviembre, si Brasil no hubiera vencido a Chile (3-0), también anoche.

Y si Chile no hubiera reclamado los puntos de su partido de ida empatado ante Bolivia en Santiago, por la alienación indebida del jugador paraguayo-boliviano Nelson Cabrera, Perú tampoco estará a dos partidos del mundial.

Ese reclamo determinó que Chile ganara dos puntos perdidos en la igualada ante Bolivia, pero como Perú había perdido ante los bolivianos con la presencia irregular de Cabrera, se benefició con tres puntos.

Esas tres unidades le permitieron terminar con 26 puntos, igual que Chile, aunque con ventaja por su mejor diferencia entre goles anotados y goles recibidos.

Sin el reclamo chileno, la tabla de posiciones hubiera terminado con Chile en quinto lugar, con 24 puntos, superando por mejor diferencia de goles a Paraguay (24) y Perú hubiera quedado séptimo, eliminado y con solo 23 unidades.

Tras esa suma de circunstancias que pone al combinado inca en la antesala del mundial ruso, el capitán de los peruanos, Guerrero, hizo honor al apellido al confirmar que hay que esperar con calma la repesca ante Nueva Zelanda, que nadie gana antes de jugar, porque el destino, en el fútbol, no tiene favoritos.