POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Municipio Villa Vásquez

El Municipio Villa Vásquez fue en el pasado centro de grandes tensiones políticas y militares, tal y como se comprueba al examinar los registros históricos del país.

Está integrado por gente dotada de un espíritu emprendedor y cuya dedicación al trabajo es legendario, sólo comparable con su amabilidad y su disposición de siempre defender los valores esenciales de la dominicanidad, cuyo primer estandarte es la defensa de la soberanía nacional.

Su extensión superficial es de 223 kilómetros cuadrados. La población cabecera tiene un arco de triunfo, como los que abundaban antes en otros lugares del mundo para resaltar triunfos guerreros de determinados pueblos.

El Censo de Población y Vivienda del 2010 arrojó para Villa Vásquez una población de 14,424 moradores, las dos terceras partes de ellos haciendo vida en el área urbana y el resto en secciones y parajes rurales.1

Ese municipio es base de una gran producción agrícola, especialmente de guineo, plátano, yuca, ajíes, cebolla y así otros productos de gran consumo alimenticio. Los canales de riego, pozos tubulares y reservorios para el almacenamiento de agua son los principales soportes de la agropecuaria de esa zona del país.

No obstante los importantes aportes económicos que hace Villa Vásquez a las arcas estatales es penoso comprobar allí el descuido de muchos servicios públicos básicos. Un breve recuento limitativo sirve para simbolizar las precariedades colectivas de esa comunidad:

1-Desde hace dos años clausuraron el hospital. Los trabajos de reparación del mismo ni siquiera han comenzado, lo que ha provocado muchos inconvenientes a los moradores. 2-La mayoría de sus calles no están asfaltadas y las aceras y contenes están en pésimas condiciones.3- La entrada oriental, donde está el arco de triunfo, lastima la vista por su deterioro. Requiere con urgencia ser acondicionada y hermoseada.4-Por falencias de muchas instituciones gubernamentales cada cierto tiempo el pueblo se inunda, dejando graves pérdidas materiales. A lo anterior se enganchan otras cuentas de un largo rosario de problemas colectivos.

Un municipio marinero

Villa Vásquez es un municipio costero, pues gran parte de su lado norte está bañado por el Océano Atlántico. En sus dominios marinos está sumergido, debajo de olas y espumas, el que tal vez sea el más extenso arrecife del país, figurando con su importancia protagónica en los alcances de los artículos 2 y 10 de la Ley 66-07, promulgada el 22 de mayo del 2007, que declara a la República Dominicana como un Estado Archipelágico.2

Del litoral marino de Villa Vásquez se han hecho pinturas, documentales, ensayos conteniendo investigaciones biológicas e infinidad de crónicas de diversos matices.

Domingo Marte, en su importante obra Ecos de la Costa, al referirse a uno de los recodos más hermosos del ecosistema marino dominicano, situado en esa parte del país, escribió lo siguiente: "Después de Gran Mangle, el litoral prosigue con acantilados en altibajos, y llegamos a la playa de Buen Hombre, dibujada por una ensenada hermosa. De varios kilómetros de extensión y un promedio de 50 metros de ancho, la playa es de arena blanca y las aguas del mar son claras, tranquilas y tan bajas que permiten adentrarse en el mar hasta unos 400 metros."3

Un lugar con mudanza de nombres

El municipio que desde hace décadas se denomina Villa Vásquez tuvo como primer nombre Santa Ana. Evidentemente que se escogió esa primera designación bajo el estímulo de fieles de quien figura en el santoral del catolicismo como abuela terrenal de Jesucristo.

Cuando el entonces caserío tenía el epónimo de Santa Ana estuvo allí un de descanso de hora y media, en la casa de su compatriota Santiago Massenet, el héroe y mártir cubano José Martí, con su sombrero de yarey, alas anchas. Era la primera de tres visitas a la República Dominicana del apóstol de la independencia de Cuba.

Martí, el de los Versos sencillos y La edad de oro, andaba en sus afanes de agenciarse el sí de Máximo Gómez para combatir el yugo que oprimía a su Patria, tal y como lo relata su anfitrión en carta dirigida en septiembre de 1892 al periódico Patria.4

A partir de 1925 ese sitio del país comenzó a identificarse como Villa Vásquez. Fue una especie de homenaje espontáneo de los moradores del lugar al entonces Presidente de la República, Horacio Vásquez, el cual había creado un importante dinamismo económico en la Línea Noroeste, especialmente con el establecimiento de colonias agrícolas y algunos atisbos de urbanismo.

Con dicho nombre, que en la ocasión no se produjo por disposición de ningún órgano estatal, se mantuvo durante 10 años. En el 1935 se promulgó la Ley 1055, la cual no tenía párrafos motivacionales, en virtud de la cual pasó a denominarse Demetrio Rodríguez.

Desmontes, regadío y floresta

El paisaje que ahora se observa al transitar por el municipio de Villa Vásquez no siempre fue así. La transformación ocurrida en la orografía de esa zona del país es el resultado de muchos factores, teniendo como eje central la intervención humana.

Donde antes hubo bosques se cambió por labrantío. Eso es inobjetable, con carácter de verosimilitud histórica, como le gustaba decir a Miguel de Unamuno cuando se refería a situaciones ancladas en la verdad de los hechos.

Todos los estudios de suelo que se realizaron hace décadas concluyeron en que la tierra de Villa Vásquez es fértil pero seca y por lo tanto la manera de ponerla a producir en abundancia es mediante el sistema de regadío.

Las musáceas -especialmente plátano y guineo-, así como la horticultura y algunos tubérculos, no se desarrollan con lozanía en terrenos de poca o ninguna capacidad fluvial.

Como la tierra apretada no produce, y la de Villa Vásquez es de ese tipo, fue necesario canalizar el agua del río Yaque del Norte para que de ella brotaran los alimentos.

Para lograr eso se produjo un proceso de desmonte, lo cual cambió el panorama forestal de esa demarcación de la República Dominicana.

En el libro Geografía Histórica Dominicana, puesto a circular el mes pasado, contentivo de una recopilación de artículos ya publicados, Frank Moya Pons se refiere a los llanos de la Línea Noroeste, y de otros lugares del país, así como a la creación de pequeños poblados formados con trabajadores agrícolas. Hace particular mención de Villa Vásquez, Guayubín, Palo Verde, la Mata de Santa Cruz, etc.

El referido historiador aporta una información interesante sobre foresta y tierra cultivada con agua controlada: "la casi total ausencia de bosques naturales cuya desaparición comenzó con la irrigación de la tierra...Al principio, estos poblados fueron apenas minúsculas aldeas provisionales de hombres solteros o solos...Esos pobladitos se convirtieron en pequeñas ciudades..."5

El autor de muchas obras sobre historia dominicana y del Caribe toca otros aspectos sobre la demografía de la zona donde está ubicado el municipio Villa Vásquez, haciendo referencia de Esther Boserup, quien fue una brillante economista de Dinamarca, con énfasis en las interrelaciones entre población-agricultura-migraciones-comercio e industria.

El tema aludido, sin conexión exclusiva con Villa Vásquez y sus contornos, lo analizó mucho antes, en el año 1973, el brillante economista y sacerdote jesuita ya fallecido José Luis Alemán Dupuy, cuando abordó con su reconocida lucidez la visión del clérigo anglicano británico Thomas Malthus sobre la "población creciente" y las opiniones contrarias sostenidas por los "poblacionistas" alineados en las tendencias mercantilistas, especialmente los fisiócratas y cameralistas. Sus juicios al respecto fueron luego publicados, en el 1982, en su interesante libro 27 ensayos sobre economía y sociedad dominicana. Pero eso es harina de otro costal.

En Villa Vásquez apresaron al presidente Pepillo Salcedo

En un campo de Villa Vásquez llamado Botoncillo tenía el presidente Pepillo Salcedo su campamento militar, en plena Guerra de Restauración. Allí fue arrestado a traición por Candelario Oquendo y un grupo de felones que cumplían órdenes de Gaspar Polanco y otros enemigos del adalid restaurador.

Posteriormente fue vilmente asesinado en la bahía de Maimón, Puerto Plata. Su muerte alevosa fue un hecho que llenó de ignominia a quienes lo maquinaron y ejecutaron.

La figura histórica de Pepillo Salcedo fue resaltada por muchos de sus contemporáneos, quienes hicieron trizas las patrañas y acusaciones perversas de sus enemigos. Fue calificado como "purísimo patriota e intrépido soldado."6

Aunque no todo fue miel sobre hojuelas en la relación entre los generales Pepillo Salcedo y Gregorio Luperón, éste protestó de la manera más enérgica posible contra su asesinato, tal y como consta en su autobiografía.7

Villa Demetrio Rodríguez

De Demetrio Rodríguez se pueden decir muchas cosas. Lo primero a resaltar, por la connotación que tiene en el contexto de su vida turbulenta, es que era hijo de un español que se afincó en un campo de Guayubín entonces conocido como Las Aguas, hoy Juan Gómez. Bernardo Rodríguez se llamaba su progenitor, cuya fortuna era tan inmensa que el reputado historiador Rufino Martínez, en su clásico Diccionario Biográfico-histórico dominicano (1821-1930), expresa que: "...contaba las onzas de oro por talegas y de su cuantioso ganado vacuno podía vender partidas por centenares de una misma pinta."8

Su padre lo mandó a educarse al exterior, pero el lustre de las academias de Europa no despojó a Demetrio Rodríguez del gusto por las armas. Fue escolta del tirano Lilís y luego no rehusaba participar en alzamientos militares como, por ejemplo, el del puente de Guayubín, donde enfrentó a un nutrido contingente de horacistas.

Tuvo una destacada participación en el movimiento cívico militar conocido como La Unión, encabezado por el sacerdote, militar y político puertoplateño Carlos Morales Languasco. También participó en la contienda llamada la Desunión, derivada de la primera como consecuencia de rencillas y ambiciones de caudillos regionales que se habían unido coyunturalmente.

Demetrio Rodríguez combatió en prácticamente todos los pueblos de la Línea Noroeste, pero también en la larga franja que cubre el norte, el centro y el oriente del Cibao y también en Santo Domingo, Bayaguana, Guerra, San Pedro de Macorís y otras comarcas del Este dominicano.

Finalmente, con apenas 40 años de edad, el segundo día del año 1906 Demetrio Rodríguez, con su inmensa fortuna familiar, su preparación académica, su valor temerario y su experiencia en el arte de la guerra cayó abatido en el puente conocido como La Guinea, en el extrarradio de Puerto Plata.

En su obra La isla al revés Joaquín Balaguer (que en el 1957 calificó a Demetrio Rodríguez como un héroe romántico) hace un recuento cronológico parcial sobre las guerras civiles dominicanas, colocando en el punto 45: "Revolución desencadenada por el general Demetrio Rodríguez y otros jimenistas, después de la dramática renuncia del Presidente Morales Languasco, para impedir que el partido horacista se adueñara del poder."9

Villa Isabel

Isabel Mayer Rodríguez, reina del carnaval de Montecristi cuando era una joven de veintitantos años, fue una verdadera cacica de la Línea Noroeste. Algunos biográficos resaltan su espíritu altruista y sus afanes por llevar el progreso a la región donde nació, pero lo cierto es que durante el régimen de Trujillo fue Gobernadora y Senadora de Montecristi y comisionada especial en la frontera norte con Haití.

Su autoridad era superior a los rangos oficiales que ostentó, convirtiéndose allí en un verdadero poder omnímodo, por delegación del llamado Jefe del país.

El 17 de septiembre de 1937, sin ninguna explicación ni tan siquiera un argumento con los tintes de cabriolas semánticas usuales en el régimen trujillista, volvió a cambiarse el nombre de esa comunidad liniera, designándose entonces como Villa Isabel, al tenor de la Ley 1385, aprobada por el Senado de la República, presidido por el inefable Mario Fermín Cabral y por la Cámara de Diputados dirigida por Arturo Pellerano Sardá. Ese mandato fue promulgado el 17 de septiembre de 1937, publicándose en la Gaceta Oficial número 5073 de dicho año.

Así se cambió, mediante dicha ley, el nombre de un pueblo dominicano: "Artículo Segundo.-La población conocida hoy con el nombre de Villa Demetrio Rodríguez, se denominará en lo sucesivo "Villa Isabel."10

Se ha sostenido que la matanza perpetrada en el 1937 contra un gran número de haitianos que habitaban en el territorio dominicano fue el resultado de una solicitud hecha por la señora Mayer al sátrapa Trujillo, quien alicorado y lleno de ira impartió la drástica y fatídica orden.

En su libro Trujillo Monarca sin Corona el historiador Euclides Gutiérrez Félix, quien al igual que Isabel Mayer fue Senador por Montecristi bajo la tiranía trujillista, niega la versión anterior. Indica que: "La idea de la exterminación de los haitianos residentes en territorio dominicano, no fue producto de un estallido de violencia y mucho menos partió de un momento de fiesta y embriaguez en la casa de Isabel Mayer, influyente amiga de Trujillo..."11

Ya en la postrimería del desgobierno al cual sirvió con denodado entusiasmo, Isabel Mayer Rodríguez cayó en desgracia. Fue encarcelada y sufrió otros vejámenes. Su muerte con manto melancólico se produjo el 8 de marzo de 1962, es decir, que sólo sobrevivió 9 meses y algunos días al hombre a quien le brindó sus fervores políticos.

Por uno de esos azares del destino la que había sido una especie de primera ministra del régimen trujillista en la Línea Noroeste resultó ser abuela y tía, respectivamente, de dos de las más prominentes figuras que formaron el movimiento revolucionario 14 de Junio, cuyo objetivo era liquidar la larga y sangrienta tiranía de la que ella formó parte con papeles protagónicos.

Villa Lucas Evangelista De Peña

Lucas Evangelista de Peña fue general de la Patria en la Guerra Restauradora. Por una casualidad de la historia le correspondió a él guiar la primera victoria del pueblo en armas, luego de la abominable Anexión del país a España.

Ese hecho ocurrió la noche del 21 de febrero de 1863, cuando la imprudencia de un borracho lo obligó a precipitar los acontecimientos desde su casa en la sección El Pocito, en Guayubín.

Después de ese hecho impactante en la historia dominicana Lucas Evangelista de Peña tuvo sus luces y sus momentos grises en la epopeya restauradora, pero lo incontrovertible es que a él se le puede aplicar lo expresado por el célebre ensayista Montaigne en su obra Ensayos Completos, referente a la multiplicidad de rostros de la fortuna.

Sostenía el señalado filósofo renacentista francés que la razón va delante de la fortuna, pero que "en ocasiones parece que la suerte se burla de nosotros..."12

En el caso del mencionado general restaurador está claro que un golpe del destino lo llevó a saborear la primera de las muchas victorias del pueblo dominicano en rebelión contra la soldadesca española que mantenía ocupado el país.

Se le puso ese nombre en sustitución de Villa Isabel, en virtud de la Ley número 5461 del 24 de diciembre de 1960.

Dicho texto legal dispuso su artículo segundo lo siguiente: "El actual Municipio de Villa Isabel, jurisdicción de la provincia de Montecristi, se denominará en lo adelante "Lucas Evangelista de Peña", con lo cual se honra la memoria de este valeroso soldado de nuestras guerras emancipadoras."13

Villa Vásquez otra vez

Mediante la Ley 5866 del 17 de abril de 1962, publicada en la Gaceta Oficial número 5861, se le cambió de nuevo el nombre a ese municipio y en lugar de Lucas Evangelista de Peña volvió a designarse Villa Vásquez, que fue su segundo nombre, precedido del de Santa Ana.

En las notas congresuales de dicha decisión se hizo constar que ese cambio en la toponimia era en atención a la solicitud de los habitantes de allí, expresada a través del cabildo municipal y con otras expresiones populares.14

Cristóbal Colón navegó frente al litoral de Villa Vásquez

Al examinar el Diario de Navegación de Cristóbal Colón se comprueba que habiendo salido del Puerto de La Navidad el día 4 de enero de 1492, a bordo de la pequeña embarcación de desplazamiento moderado bautizada con el nombre de La Niña (La nao Santa María había encallado 11 días antes) llegó hasta los frentes de Montecristi y desde ahí pasó por la parte costera de lo que ahora es el municipio Villa Vásquez, ya escoltado en ese tramo por la carabela La Pinta, rumbo a la Bahía de Samaná. En esas anotaciones describe con ojo de experto marinero sus impresiones sobre ese litoral marino.15

El padre las Casas en tierra de Villa Vásquez

El cronista Bartolomé de las Casas, a quien Pedro Henríquez Ureña calificó como el Quijote del Océano, por sus numerosos viajes por el Atlántico, también escribió sobre la tierra donde está enclavado el municipio Villa Vásquez.

Lo hizo con gran despliegue de detalles al realizar la primera de las varias vueltas que dio a la isla La Española (antes de imbuirse de la cultura xotchil, en pleno corazón de Chiapas) tal y como se comprueba en el capítulo II del Libro Primero de su gigantesca obra Apologética Historia.

Haciendo acopio de las anotaciones de Cristóbal Colón, y de sus propias vivencias, el que luego sería Obispo de Chiapas, México, hace mención "del Macorix de abajo, dentro de la cual se contiene Monte-Christi...y toma la costa de la mar...de encarecer su bondad y lindeza no hay necesidad."Anota el paso del río Yaque del Norte-que llamaban entonces Yaqui- por la tierra de Villa Vásquez y sus cercanías. Alude áreas de pesquerías, así como de ríos y arroyos que "descuélganse de los cerros y sierras no muy altas."16

Extorsiones coloniales en la zona de Villa Vásquez

La zona de Villa Vásquez también formó parte de las actividades de extorsión comercial y más allá, creada por la Monarquía Española en los tiempos de los Borbones, para ser ejecutadas por sus representantes en tierras de ultramar, y que aquí fueron desarrolladas en las dos primeras décadas del siglo XVIII con gran estiramiento, y no pocas libertades fuera del libreto, por el tristemente célebre gobernador colonial Fernando Constanzo Ramírez, a través de un personaje del pasado cuyas actividades sombrías fueron notorias.

De ese sujeto aludido escribió el historiador Roberto Cassá, en la interesante obra Rebelión de los Capitanes, lo siguiente: "Desde joven, gracias al manejo del botín, Isidro Miniel logró acumular cierta cantidad de recursos. Antes de su integración a la Tropa del Norte, prestaba dinero a las Reales Cajas cuando el situado se demoraba en exceso."17

Bibliografía:

1-IX Censo de Población y Vivienda, 2010.

2-Ley No.66-07, promulgada el 22 de mayo del 2007.Bloque de Leyes del 2007.

3-Ecos de la costa-travesía por el litoral marino dominicano-.Impresora Amigo del Hogar, 2016.P35.Domingo Marte.

4-Martí en Santo Domingo. 2da.edición. Imprenta Gráficas M. Pareja, Barcelona,1978.Pp50-53. Emilio Rodríguez Demorizi.

5-Geografía histórica dominicana. Editora Búho, noviembre 2019.Pp 204,205.Frank Moya Pons.

6-Historia de la Restauración. Editora Taller.5ta edición,1987.P322. Pedro M. Archambault.

7-Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos, tomo I. Editora de Santo Domingo,1974.P261.Gregorio Luperón.

8-Diccionario biográfico-histórico dominicano(1821-1930). Editora de Colores.3era.edición,1998. Rufino Martínez.

9-La isla al revés. Editora Corripio,1984. P245. Joaquín Balaguer.

10-Ley No.1385. Gaceta Oficial No.5073, publicada el 22 de septiembre de 1937.

11- Trujillo monarca sin corona. Editora Corripio,2008.P159.Euclides Gutiérrez Félix.

12-Ensayos Completos, tomo I. Ediciones Orbis, Barcelona, 1985. Michel de Montaigne.

13-Ley No.5461 del 24 de diciembre de 1960.Gaceta Oficial No.8534, del 28 de diciembre de 1960.

14-Ley No.5866, del 17 de abril de 1962. Gaceta Oficial No. 8651, publicada el 28 de abril de 1962.

15-Diario de Navegación y otros escritos. Editora Corripio, 1988.Pp193-198.Cristóbal Colón.

16-Apologética Historia. Libro Primero, capítulo II. Inserto en la obra Oviedo-las Casas (Crónicas escogidas).Editora Corripio,1988.Pp 567-571.Fray Bartolomé de las Casas.

17-Rebelión de los Capitanes.2da.edición.Editora Centenario, 2014.Pp 113,114.Roberto Cassá.