Por Noemí Galbán

LA HABANA, 13 ago (Xinhua) -- El 13 de agosto es simbólico para los cubanos, ya que en una fecha como esta nació hace 93 años un gran hombre, Fidel Castro, un líder que sin estar físicamente hoy en día, sigue convocando a millones de personas dentro y fuera de Cuba a seguir su ejemplo y perfeccionar su legado.

Para muchos, hablar del desaparecido Comandante en Jefe resulta una petición difícil, porque afloran los sentimientos, la nostalgia y los recuerdos de sus enardecidos discursos, su caminar firme y resuelto como quien avanza a conquistar el futuro, y sobre todo su quehacer incansable por el bien de la humanidad.

Aunque en los últimos años de su vida consideró mejor, por cuestiones de salud, apartarse de sus responsabilidades como dirigente político del país caribeño, sus escasas apariciones públicas y sus reflexiones publicadas por medios locales, constituían alicientes para un pueblo que se acostumbró a tenerlo siempre cerca.

Ese fue su gran don, estar donde más se le necesitaba y decir la frase precisa para transmitir las emociones que los cubanos necesitaban sentir en cada coyuntura; desde el mensaje de aliento frente a las dificultades, hasta la palabra idónea para impulsar actitudes y hacer emerger acciones.

Para quienes lo conocieron de manera personal, Fidel encarnó los mejores valores que puede poseer un ser humano, que sin pretender llegar a la perfección, representa al hombre que todos podemos ser.

Así lo consideró uno de sus hijos, Alex Castro, quien intercambió con Xinhua algunos conceptos a propósito del 93 aniversario del natalicio del ex presidente cubano.

Tímido por naturaleza y conmovido por la fecha, el fotógrafo de 56 años de edad evadió hablar de anécdotas personales y recuerdos familiares.

Alex Castro prefirió centrarse en su rol profesional, al acompañar los últimos momentos de la vida de su padre y convertirse en el responsable de registrar acontecimientos relevantes de la cotidianeidad del fallecido líder.

Entre estos acontecimientos están encuentros de Fidel con figuras políticas y personalidades del mundo entero que visitaron la nación caribeña entre 2006 y 2016, periodo en el que estuvo apartado de sus cargos como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Está hasta el día a día de un Fidel ensimismado en encontrar soluciones o aportar claves para el futuro alimentario de los más desposeídos del planeta.

Sus alertas ante la ocurrencia de conflictos armados y las impredecibles secuelas del cambio climático producto de la avaricia de los países más industrializados, fenómenos que ponen en riesgo la supervivencia de la especie humana y que ocuparon gran parte de los desvelos del Comandante en Jefe en los últimos días de su existencia.

En esos instantes, atareado la mayoría de las veces, preocupado otras, sonriente algunas y complacido pocas, Alex captó al hombre que caló hondo en varias generaciones no sólo de cubanos.

Porque como el propio hijo afirmó, Fidel surgió de un pueblo y se hizo grande producto de la imperiosa necesidad de millones de aferrarse a la esperanza de un porvenir mejor.

"Representa un ejemplo para todos, porque él no nació con un uniforme verde olivo", resaltó Alex Castro sobre su padre.

"Se convirtió en líder no sólo por sus discursos políticos, sino porque luchó en la primera línea de combate. Jugó básquetbol, cortó caña, celebró las victorias y sufrió las dificultades, todo junto a su pueblo", completó.

Estos méritos convirtieron a Fidel en un referente imprescindible y le garantizaron un lugar privilegiado en la historia contemporánea de Cuba, de América Latina y del resto del orbe.

"Fidel está vivo, está en todos los lugares, en la obra de la Revolución y en muchas partes del mundo", comentó el fotógrafo.

"Siempre hace falta, pero que no esté físicamente no quiere decir que no esté, porque todo tiene que ver con él y en cada esquina vemos realizado alguno de sus sueños", agregó.

Justo al lado de Alex se encontraba su esposa, Kenelma Carvajal, para quien lo más importante en estos tiempos, cuando desde Estados Unidos se busca reeditar viejas estrategias para asfixiar el proceso socialista cubano, es buscar al Fidel que muchos habitantes de este país sienten suyo.

"Para las nuevas generaciones, la respuesta está en sacar de la consigna 'Yo soy Fidel' o 'Somos continuidad' e interiorizar cuáles son las ideas, las acciones, los conceptos que se defienden y por los cuales debemos sentirnos Fidel, y cuáles son los principios que definen la Revolución Cubana", expresó Carvajal.

Recordó que ante la incertidumbre, la reafirmación, y frente al hostigamiento, el alegato consecuente de justicia, que siempre defendió el fallecido dirigente y al que aspiró con la obra social iniciada el 1 de enero de 1959.

Son lecciones, doctrinas, legados que no se extinguieron el 25 de noviembre de 2016, tras la desaparición física de Fidel Castro.

Simbolizan no sólo la historia de lo construido por un pueblo en los últimos 60 años, reflejan la heroicidad, el humanismo, la sabiduría y el ejemplo de su máximo líder, al calar en lo más profundo de la fibra de los cubanos, que aún hoy en día lo convocan de cara al futuro.