Por Héctor Tineo Nolasco

htineo@hotmail.com

Diariodominicano.com

SANTO DOMINGO, el 10 de junio de 1820, el gobernador de Santo Domingo, Sebastián Kindelán, hizo pública una proclama en la que advirtió que en la colonia española se mantiene la discriminación racial y las diferencias sociales.

Calificó de "revoltosos" a los ciudadanos que reclamaron el reconocimiento de sus derechos y les reiteró que en la colonia de Santo Domingo, seguían las diferencias entre blancos, pardos y morenos, así como entre libres y esclavos.

La reacción del gobernador Sebastián Kindelán fue motivada por las manifestaciones de disgusto que se expresaban en la población, porque las autoridades no acataron la Constitución de Cádiz, a pesar de que la habían jurado el día 4 de junio de 1820.

Las personas que protestaron exigían que se pusiera en práctica la Carta de Cádiz, ya que el día 4 de junio de 1820, el Gobierno de la Colonia del Santo Domingo Español, había prestado juramento a la Constitución de Cádiz de 1812, la cual había sido puesta en práctica de nuevo en España.

Sin embargo, a pesar del juramento, las autoridades coloniales no la aplicaron en favor de los ciudadanos de Santo Domingo, lo que provocó sucesivas manifestaciones de disgusto en la población.

La Constitución de Cádiz les concedía a los criollos los mismos derechos ante la ley que disfrutaban los ciudadanos españoles y sus hijos.

Cuando fue jurada la Constitución en Santo Domingo, el gobernador de la Colonia, era Sebastián Kindelán, quien fue sustituido el 14 de Mayo de 1821, por Pascual Real.

Pascual Real fue el último gobernador español en la colonia de Santo Domingo, antes de que José Núñez de Cáceres proclamara, el 1 de diciembre de 1821, la independencia Efímera o la proclamación del Estado Independiente del Haití Español.

El movimiento independentista de José Núñez de Cáceres estaba en desarrollo cuando Pascual Real sustituyó al Gobernador de la Colonia española de Santo Domingo, Sebastián Kindelán, quien no le confería crédito a las versiones sobre la conspiración.

En cambio el nuevo Gobernador Pascual Real, quien llegó a Santo Domingo en mayo de 1821, le dio importancia a las informaciones y de inmediato vio como sospechosos a los principales funcionarios de la colonia, incluido el Auditor de Guerra, José Núñez de Cáceres.

Un informe de la época da cuenta de que Pascual Real por falta de tropas, decidió no atacar de frente a los sospechosos y se dedicó a consolidar la posición del Gobierno tratando de atraer a su favor las simpatías de los principales hombres de armas, pero no pudo lograr su objetivo, ya que los comandantes militares se sumaron al movimiento que lideraba José Núñez de Cáceres.

Con el decurso de los días el Gobierno español perdía fuerza y el movimiento de José Núñez de Cáceres se fortalecía.