POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Navarrete o Villa Bisonó

Navarrete es la llave de entrada hacia el Cibao Occidental. Es una comunidad situada a piedemonte de la Línea Noroeste; estratégicamente ubicada en un nudo de caminos que enlazan a Santiago, Puerto Plata, Mao, Montecristi y decenas de comunidades adheridas a esas importantes ciudades del país.

Geográficamente la ciudad de Navarrete está emplazada en un valle intramontano, entre las Cordilleras Central y Septentrional, aunque más cerca de esta última.

Al ser su territorio un contraste de llano y montaña posee un clima oscilante, con marcadas diferencias de temperaturas entre un punto y otro.

Sus límites fronterizos son: Al Norte Altamira; al Sur el Río Yaque del Norte; al Oeste Esperanza y al Este Villa González.

En el 1904 un gran intelectual santiaguero se refería a Navarrete, Sabana Iglesia, Palmarejo, Gurabito, Mari-López, Canca y otros pequeños pueblos cibaeños como "aldeas todas pintorescas, fértiles y productivas."1

El tabaco, el café y el arroz siguen siendo los productos agrícolas tradicionales de Navarrete; así como el fomento de una selecta ganadería bovina, a los cuales se les ha agregado desde hace varias décadas el cultivo de tomate para fines industriales.

Es pertinente indicar que desde hace décadas muchas de sus parcelas, de las que otrora brotaban lozanos frutos, se transformaron en canteras de donde se extraen gravas, cascajo, gravillas y arena. Las improvisadas y móviles montañas de dichos materiales son visibles a kilómetros de distancia.

El nombre oficial de esa localidad es Villa Bisonó, en reconocimiento a la reciedumbre moral, el espíritu emprendedor y el activismo social que realizó el señor José Elías Bisonó en favor del lugar donde nació y vivió. La realidad es que muy pocas personas identifican así a esa población.

Navarrete tiene 97 kilómetros cuadrados, de conformidad con la cartografía más actualizada. Es gran productor de arroz, tabaco, café, aguacate, tomates y otros productos agrícolas de gran consumo nacional.

El IX Censo de Población y Vivienda de 2010 arrojó que ese municipio tenía una población de 42,092 habitantes, con un poco más de varones que de hembras. Una proyección de esos resultados hacia el presente pudiera indicar que en la actualidad en Navarrete hay más o menos 50,000 moradores.

El 27 de marzo de 1958, mediante la Ley 4882, la entonces Sección Villa Bisonó fue elevada a Distrito Municipal.

El párrafo IV del artículo 9 del referido texto legal dice textualmente así: "El Distrito Municipal de Villa Bisonó estará constituído por la villa del mismo nombre, que es la cabecera, y las Secciones Barrancón, La Lomota, La Villa Nueva y Cañada Bonita."2

Navarrete, con el nombre oficial que lleva colgado, fue declarado municipio en virtud de la Ley 5646, promulgada el 20 de octubre de 1961, en cuyo artículo 4, párrafo V se lee la siguiente literatura toponímica:

"El Municipio de Villa Bisonó está constituído por la Villa José Elías Bisonó, que es la cabecera, y las secciones siguientes: 1-Cañada Bonita (fusión de Cañada Bonita, Guanábano del Limón y El Túnel).2-La Lomota.3-Mejía de Navarrete (fusión de Mejía de Navarrete, Mejía y la porción restante de la antigua sección de Barrancón).4- La Villa Nueva (fusión de la Villa Nueva, Aguacate de Navarrete, Agua Hedionda y La Atravesada).5-Vuelta Larga.6-Estancia del Yaque y 7-Pontoncito."3

144 años atrás había en Navarrete 405 habitantes

La hoy pujante comunidad de Navarrete, uno de los bolsones sociales más activos de la resistencia popular dominicana frente a desmanes y abusos que, como el ser mitológico uróboros, se mantienen en forma circular planeando sobre la cotidianidad del país, fue en el pasado un núcleo habitacional de escasos habitantes, tal y como confirman las diferentes estadísticas registradas sobre la población criolla.

En efecto, un Censo efectuado en el 1875 en la provincia de Santiago dio como resultado que la entonces llamada inspectoría de Navarrete apenas tenía 405 habitantes, siendo la menos poblada de las censadas. Para esa época, exceptuando la ciudad de Santiago de los Caballeros, las tres más pobladas de esa Provincia eran El Limonal (3,655), Gurabo (3,054) y Matanzas (3,433).4

El caserío inicial

Los registros históricos hacen constar que el caserío inicial de Navarrete (como otros de las zonas) se formaron con personas desalojadas en la banda más al norte de La Española, y que no hicieron parte de aquellos que fundaron Monte Plata y Bayaguana, como resultado de las Devastaciones ejecutadas en los años 1605 y 1606.

Emilio Cordero Michel, eminente dominicano de juicios profundos, explicó muy bien lo que las Devastaciones de Osorio significaron para la formación particularizada de la futura República Dominicana: Estructura económica colonial ganadera, surgimiento de hateros y comerciantes que controlaban el poder económico, y el no surgimiento de sectores revolucionarios. A eso hay que agregar el nacimiento de dos Estados en la isla de Santo Domingo con procesos históricos distintos.5

Aunque es pertinente aclarar que las nefastas Devastaciones llamadas de Osorio, (que llenaron de penurias a miles de moradores, especialmente los que estaban cercanos al litoral del Océano Atlántico, y que sirvieron para que filibusteros y bucaneros hicieran de las suyas en esta isla caribeña) calificadas como producto de la voluntad omnímoda del gobernador colonial Antonio de Osorio, en realidad no se corresponde con la verdad, tal y como se ha comprobado hasta el hartazgo.

Ya ha sido aclarado ese mito, vendido de cara a la historia, sobre la supuesta autoría exclusiva del malvado Osorio (que en realidad cumplía mandato expreso de La Corona, sin menguar la responsabilidad que en esos acontecimientos tuvo el influyente personaje colonial Baltasar López de Castro).

Uno de los que tuvo el mérito de despejar dudas al respecto fue el capuchino Fray Cipriano de Utrera, quien refutó opiniones sesgadas sobre el tema de, entre otros, Emiliano Tejera, Américo Lugo y Manuel A. Peña Batlle, tildando a este último de "indigenista fracasado."6

El tabaco en Navarrete

La siembra de tabaco estaba tan enraizada en la zona de Navarrete (así como en otros lugares del Cibao), que los agricultores no mostraban gran interés por diversificar su producción agrícola.

Los tabaqueros no eran productores a la usanza tradicional, como los cosecheros de otros productos agropecuarios. Diversos publicistas del proceso de estructuración de la economía dominicana han explicado esa realidad, incluso desde el punto de vista de la sociología.

El efecto, Juan Bosch, con su agudeza característica, escribió: "El ámbito social del productor de tabaco era necesariamente mucho más amplio que el de los esclavos o los peones de los hatos, y aunque ese productor de tabaco fuera un analfabeto, el campo de relaciones más amplio en que se veía situado tenía que influir en sus ideas. En suma, el cosechero de tabaco del Cibao era lo que se llama un pequeño burgués campesino..."7

Son abundantes las referencias históricas sobre la producción de tabaco para fines de exportación en esa zona del país.

Francisco Morilla fue una importante figura de la burocracia colonial en el Caribe hispano. En sus recopilaciones tituladas "Noticias" enfatizó sobre el desfallecimiento de las actividades agrícolas de los pueblos del Cibao por dificultades que incluían guerras y emigraciones.

Indicaba dicho personaje que en los últimos años de la era colonial española aquí los negocios con el exterior eran muy débiles: "reduciéndose la exportación al tabaco de aquel territorio, a algún ganado, cuero, y al cabo de algunos años a las maderas principalmente de caoba y a mieles y aguardientes..."8

Boyer no pudo con los tabaqueros de Navarrete

Cuando en el 1824 el jefe invasor haitiano Jean Pierre Boyer mandaba que sembraran cacao, algodón y caña de azúcar en el territorio dominicano ocupado, los cibaeños se negaban porque el tabaco que cultivaban tenía mercado asegurado en el exterior.

Los productores de Navarrete y sus adyacencias fueron los que más resistencia opusieron a esos propósitos del usurpador de la tierra donde luego se asentaría la soberanía dominicana.

Jean Pierre Boyer, personaje de ingrato recuerdo en la historia nacional, a pesar de que en algunos lugares fue recibido "con música y bailes", tenía una confusión sobre la sociedad dominicana en formación y quiso imponer aquí un conjunto de leyes agrarias que no funcionó en su propio país.

Es un respetable historiador estadounidense, especializado en la historia de Haití, James G. Leyburn, quien explica que el Código Rural Haitiano estuvo precedido de esta realidad: "Durante los veinticinco años de su presidencia, los haitianos de las masas mostráronse tan indiferentes a todo incentivo pecuniario, que poco trabajo pudo obtenerse de ellos fuera del requerido para producir el alimento indispensable."9

Siendo lo anterior como lo describió en el año 1941 un académico del calibre de Leyburn, es difícil que más de cien años antes Boyer pudiera estar empapado de situaciones tales como éstas:

Que "...en las islas españolas se formó durante el período de estancamiento una sociocultura de "peasants" y pequeños agricultores...la formación de una antro-cultura delimitadora nacional y criolla...de los guajiros cubanos, los campesinos dominicanos, los jíbaros puertorriqueños."10

Pero el gobernante haitiano, ocupante por más de 20 años del pueblo que después llevaría el gentilicio dominicano, al parecer también ignoraba características bien diferenciadas entre su país y el nuestro.

Sobre el uso de la tierra en las diversas regiones del país, y en el caso de El Cibao focalizada en la amplia franja que cubre Navarrete y otras comunidades que le son cercanas, abunda Frank Moya Pons, en su ensayo La Cuestión de la Tierra (1822-1825), que forma parte de la obra La Dominación Haitiana (1822-1844).11

Una canoa de miel salvó a Buceta en Navarrete

Durante la persecución emprendida por los héroes restauradores Benito Monción y Pedro Antonio Pimentel contra el jefe anexionista mariscal Manuel Buceta se sucedieron varios encuentros armados desde el Cruce de Guayacanes hasta Santiago.

En la ocasión La Barranquita, La Peñuela, Jicomé, Cayucal, Pontón y otras aldehuelas de la zona recibieron la sangre tibia de muchos muertos y heridos.

Los registros históricos recogen la información (no desmentida ni siquiera por los amanuenses anexionistas) que Buceta, en su loca huida por los atajos de la Línea Noroeste, llegó a Navarrete con la escolta que le quedaba, bajo la capa oscura de la noche, donde recibió el refugio de un partidario de la Anexión, quien lo ocultó en una canoa que usaba para almacenar miel de abejas.

Para el mariscal Buceta, que tenía un orgullo cubierto por una manta de ira y satanismo, ese ocultamiento en Navarrete debió ser una gran tortura espiritual.

A poco de salir de Navarrete, en el lugar conocido como Barrancón, "la escolta del comandante general Buceta había desaparecido bajo el filo del machete vengador, de aquel sable encabado que fulguraba como una sentencia de justicia en manos de Monción, de Polanco y Pimentel..."12

Al día siguiente de los combates en el extrarradio de Navarrete pudo Buceta recibir, en el lugarejo conocido como La Emboscada (punto clave del camino hacia Puerto Plata) el auxilio de los integrantes de una sección de artillería de montaña y de jinetes españoles del llamado Escuadrón África, enviados desde Santiago por las autoridades que usurpaban a título de ocupación la segunda ciudad del país.

Después de los hechos culminantes en los contornos de Navarrete, y luego de que el jefe español anexionista referido fuera rescatado, un ayudante suyo dejó para la historia esta imagen del otrora todopoderoso oficial de los ejércitos españoles:

"vuelto una etcétera, sin sombrero, con una sola pierna del pantalón, con la chaqueta militar doblada debajo del brazo, la cara y las manos sangrando de las espinas y las zarzas, demacrado, tartamudo, hambriento y por milagro vivo."13

Otra visión sobre el desastre de Buceta en Navarrete

Aunque los hechos históricos son únicos en su mismidad, o en su índole intrínseca, eso no significa que sean descritos de manera igual por historiadores, narradores y publicistas. Un ejemplo de ello es el referido enfrentamiento bélico producido en la comunidad de Navarrete, en el fragor de la Guerra Restauradora, en el que tuvieron parte los aguerridos patriotas dominicanos y el varias veces citado Buceta y su deshilachada escolta. Las opiniones varían, más allá del simple estilo de cada cual.

José Gabriel García, considerado el padre de la historiografía dominicana, dejó esta versión sobre lo que les ocurrió a Buceta y su séquito en Navarrete:

"...al seguir con el propósito de pernoctar en Navarrete, fueron saludados cerca de Barrancón con una descarga de fusilería y se vieron rodeados de patriotas, no encontrando otro medio de salvación que el de internarse en el bosque, quedando solo el brigadier, un cabo y un cazador de África, los que con resignación vagaron por los bosques, sufriendo el hambre y la sed..."14

Navarrete como centro de negocios

El pueblo de Navarrete, al estar al pie de una bifurcación que enlazaba y sigue enlazando a Santiago, Puerto Plata, Mao, Montecristi y otros pueblos fue en el pasado uno de los lugares preferidos para intercambio de negocios, especialmente productos criollos para la exportación y manufacturas importadas desde Europa.

Detrás de esas actividades mercantiles operaban intermediarios y prestamistas. A veces ocurrían hechos desagradables entre productores y aquellos que usaban el dinero como su mercancía principal.

Pedro L. San Miguel, un doctor en historia de la universidad de Columbia, que estudió la economía de mercado vinculada con el campesinado de una parte importante del Cibao, transcribió de un periódico santiagués de comienzos del siglo XX esta estampa reveladora de lo anterior:

"Ricardo Canalda, corredor de frutos de Navarrete, se presentó a la alcaldía de Santiago para obligar a Jesús María Silverio a entregar una cantidad de tabaco en pago de una deuda..."15

Ñico Lora en Navarrete

Si se menciona el nombre de Francisco Antonio Lora Cabrera es posible que la mayoría no sepa que se trata del padre del merengue típico dominicano.

Si se dice Ñico Lora, de inmediato saben que así se identificaba el extraordinario artista dominicano nacido en el pueblo de Monción, en el 1875, pero que desarrolló su vida en Navarrete, comunidad que lo considera hijo suyo y así lo sentía él. Allí murió en el 1971, dejando una larga estela de alegría transmitida con el salero, el donaire y la sabiduría pueblerina que poseía.

La Plaza de la Cultura de Navarrete lleva el honroso nombre de Ñico Lora.

Después de más de 40 años de reposar sus huesos en una tumba abandonada, sus restos mortales fueron exhumados. El 12 de abril del año 2014 los sepultaron de nuevo, con la solemnidad merecida, en el monumento funerario Memorial Ñico Lora, construído en su honor en el Cementerio Santa Ana, de aquella comunidad.

Su producción musical fue grande. Por múltiples motivos no llevó al pentagrama muchos de sus éxitos, que se fueron quedando en los ecos de enramadas campestres y en la memoria de la gente, pues para su época de mayor auge tal vez no existían en su entorno grabadoras.

Según los expertos el punto más luminoso de su repertorio es el merengue San Antonio, que ha perdurado con el tiempo, teniendo categoría de clásico, en el renglón de la música popular dominicana.

De Ñico Lora escribieron Catana Pérez de Cuello y Rafael Solano, en un libro catalogado como una Biblia del Merengue, lo siguiente:

"Fue un músico empírico. Se le consideró un virtuoso del acordeón y un autor prolífico. Hombre de tierra adentro, supo aprovechar todas las circunstancias de su entorno cotidiano para crear merengues con todas las temáticas posibles: los santos, los lugares característicos, los políticos y gobernantes que estaban en las buenas o en las malas, los amores y las mujeres, las epidemias de enfermedades y los fallecimientos, los personajes reconocidos."16

La dimensión de Ñico Lora en el fascinante mundo del merengue la definió con gran precisión Rafael Chaljub Mejía, un escritor, político e investigador de las raíces musicales dominicanas, cuando al referirse a los buenos acordeonistas dijo:

"Y de todos ellos hubo uno cuyo nombre marcó para siempre la historia del merengue, hasta el punto de que en gran medida, la biografía de ese hombre es la historia misma del merengue. El nombre propio del personaje: Francisco Antonio Lora Cabrera. El nombre de la gloria y la leyenda: Ñico Lora."17

Balaguer y Navarrete

El personaje más sobresaliente de la comunidad de Navarrete es Joaquín Balaguer. Ocupó varias veces la Presidencia de la República, gobernando con manos férreas los destinos de la Nación, por más de 20 años. Fue también diplomático, poeta, historiador y escritor de temas diversos.

En su libro de Memorias Balaguer escribió sobre su pueblo natal lo siguiente:

"La aldea de Navarrete, en la época en que sirvió de escenario a mi niñez, era un villorrio compuesto de alrededor de 100 a 150 casas extendidas a ambos lados del camino real que unía a la ciudad de Santiago con el puerto noroestano de Montecristi. Ya en esa época, sin embargo, la villa contaba con alguna actividad económica, que se manifestaba con la existencia en ella de varios establecimientos comerciales de cierta importancia...La aldea se convirtió en el centro de una actividad inusitada, debido a las grandes compras hechas por casas alemanas de tabaco en rama y de campeche, que se embarcaban semanalmente a Europa."18

Navarrete y su paisaje en el pasado

En el 1871 el intelectual estadounidense Samuel Hazard anduvo en plan de investigación en el territorio nacional, cuando se exploraba la posibilidad de anexar el país a los EE.UU., en una confabulación de Buenaventura Báez y Ulises Grant. Una de las zonas que visitó fue Navarrete y pueblos circunvecinos. En una obra publicada originalmente en el 1873, describió esa parte de la República Dominicana, con comentarios valiosos para entender cosas de nuestro pasado.

Señala dicho autor que la zona que va de Santiago a Montecristi estaba catalogada por muchos como un paraíso por "su buen clima y saludable ambiente", pero que encontró ""un camino seco y polvoriento", con arcilla blanquecina y grava roja "con sus bordes poblados de árboles."

Divulgando una clave importante para entender muchas cosas que siguen rodando en nuestro país 150 años después, Hazard narra que al cuestionar a una pareja de agricultores de la zona el por qué no cultivaban tabaco de mejor calidad, la respuesta fue fulminante: ¿Para qué? Bueno o malo, da lo mismo, los comerciantes pagan igual precio por él..."

Aunque reconocía que Navarrete (sin decir de manera específica el nombre) y todo su entorno por los cuatro puntos cardinales era una región seca, pone en boca de un productor agrícola lo siguiente: "todavía podía recoger dos cosechas por año, una de tabaco y la otra de maíz."19

Bien se ve, por lo que describe Hazard, que los operadores que comercializaban entonces por allí eran incapaces de adjudicarse para sí lo de hombre honesto que muchos años después el poeta Khalil Gibran aplicaba al comerciante "que ayuda al granjero y al tejedor a cambiar sus productos, que media entre comprador y vendedor y saca un beneficio justo de su mediación.20

Bibliografía:

1-La República Dominicana. Directorio y Guía General. Editora Búho. Edición facsimilar, 2003.P269.Enrique Deschamps.

2-Ley No. 4882 del 27 de marzo 1958.Gaceta Oficial No.8229.Bloque de Leyes de 1958.

3-Ley No.5646 del 20 de octubre de 1961.Gaceta Oficial No.8628 del 20 de diciembre del 1961.

4- Ediciones periódico El Orden, Santiago,1875.

5-Obras Escogidas. Ensayos I. Editora Corripio, 2015.P134. Emilio Cordero Michel.

6-Historia Militar de Santo Domingo. Tomo III. Editora Búho, 2014.Pp385-392.Fray Cipriano de Utrera.

7-Composición Social Dominicana. Impresora Soto Castillo, 2013.P195.Juan Bosch.

8-Historia de Santo Domingo. Apéndice. Pp326 y siguientes. Antonio Del Monte y Tejada.

9-El Pueblo Haitiano. Editora Amigo del Hogar, 2011.P96. James G. Leyburn.

10-Santo Domingo y el Caribe. Editora Serigraf, 2011.P151.Harry Hoetink.

11-La Dominación Haitiana.1822-1844. Editora Búho, 2013.Pp35-60.Frank Moya Pons.

12-Historia de la Restauración. Quinta edición, 1987.P79. Pedro M. Archambault.

13-Relato de Ricardo Balboa, soldado español, en la Guerra de Restauración.

14- Obras Completas.Volumen3.Editora Amigo del Hogar, 2016.P662.José Gabriel García.

15-Campesinos del Cibao. Economía de mercado y transformación agraria en la República Dominicana 1880-1960.Editora Búho, 2012.P176. Pedro L. San Miguel.

16-El Merengue. Música y baile de la República Dominicana. Editora Alfa y Omega, 2005.Pp324 y 325.Catana Pérez de Cuello y Rafael Solano.

17-Antes de que te Vayas. Trayectoria del merengue folclórico. Editora Amigo del Hogar, 2002.P72.Rafael Chaljub Mejía.

18-Obras Selectas, tomo IX. Memorias. Editora Corripio, 2006.Pp336-342.Joaquín Balaguer.

19-Santo Domingo, su Pasado y su Presente. Segunda edición en español, 2012. Editora Serigraf. Pp333-340. Samuel Hazard.

20-Máximas y Aforismos. Editora Alfa y Omega, 1986.P42. Khalil Gibran.