Londres, 21 feb (PL) Un archivo de cerca de cinco mil textos sobre sexualidad y género conforman hoy el archivo digital de la Biblioteca Británica de esta capital tras siglos de considerarse como prohibidos.

De acuerdo con Paul Gazzolo, director de la empresa Gale, encargada de la digitalización de los libros, las colecciones que forman este archivo dan cuenta del cambio y evolución de las normas culturales en torno al sexo y la sexualidad.

Más de un millón de páginas conforman el Archives of Sexuality and Gender (Archivo sobre sexualidad y género), tales documentos han estado encerrados bajo la etiqueta de 'obscenos', una clasificación introducida por la Biblioteca en el año 1850 durante el reinado de Victoria y el (falso) puritanismo.

Estos criterios de obscenidad victoriana se aplicaron hasta finales del siglo XX, incluyendo textos con un cierto nudismo, el cual con los criterios actuales, se considera de lo más recatado.

Los investigadores pueden analizar en este archivo publicaciones que van desde el siglo XVI hasta el XX en ámbitos tan diversos como la ciencia o la literatura, dijo Gazzolo.

En cuanto a la procedencia de los materiales, medios locales de prensa refieren que surgieron de las adquisiciones o donaciones de la Biblioteca Británica, del archivo del doctor estadounidense Alfred C. Kinsey (1894-1956), fundador del Instituto de Investigación Sexual de la Universidad de Indiana; y de la colección de la Academia de Medicina de Nueva York, Estados Unidos.

Destacan entre los temas tratados en los documentos pautas y vínculos entre fertilidad y prácticas sexuales, la prostitución y la moral en torno al sexo y la religión, así como el surgimiento de la sexología en los ámbitos médico y legal.

Según explicó el jefe de Patrimonio Impreso de la Biblioteca Británica, Adrian Edwards, cuentan con una extraordinaria base de datos sobre diferentes facetas de la sexualidad humana durante los últimos siglos.

'Poseemos desde un listado de las trabajadores del sexo en el barrio de Covent Garden de Londres en el siglo XVIII hasta las argucias literarias del marqués de Sade o los autores con seudónimo de Merryland Books', explicó Edwards.

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