GUIYANG, 5 dic (Xinhua) -- Desde el Festival de Medio Otoño, en Xiaohuang, una aldea escondida entre escarpadas montañas, Pan Suiying, una mujer de 24 años de la etnia dong, y sus compañeras, vestidas todas con trajes típicos, interpretan casi todos los días el gran coro de la etnia Dong para los visitantes.

La aldea de Suiying se encuentra en el distrito de Congjiang, provincia de Guizhou, en el suroeste de China, y es origen del famoso coro folclórico de la etnia. Cada vez que llegan los días festivos o visitantes, los vecinos representan su típico coro como muestra de su felicidad o para dar la bienvenida.

En los últimos años, Guizhou, una de las provincias chinas económicamente más atrasadas, ha crecido a un ritmo que le ha situado a la cabeza del país, con lo que poco a poco se va conociendo su belleza y carisma únicos en paisajes, ecología, artes, cantos y danzas de las diversas etnias.

El llamado "gran coro" que cantan Pan Suiying y sus compañeras tiene una historia de más de 2.500 años y ha sido declarado patrimonio cultural inmaterial del mundo. Es una forma única de canto que está compuesta por múltiples niveles de voz y se canta sin dirección ni acompañamiento de instrumentos musicales, por lo que tiene la fama de ser "sonido del paraíso".

Aunque apenas se entiende su letra, los franceses lo califican como "la música de la clara primavera, la melodía al lado de un antiguo sueño" y los estadounidenses lo llaman "la música más hermosa proveniente del Oriente".

Guizhou es la única provincia china que no tiene llanuras y las montañas ocupan más del 90 por ciento. Precisamente por sus decenas de miles de "auténticas tribus de montaña de China", referentes a las aldeas tradicionales de minorías étnicas, el diario estadounidense New York Times la recomendó en 2016 como uno de los destinos del mundo que más merecía la pena visitar.

Wang Jie, de 28 años, subdirector del grupo artístico Colorida Guizhou, regresó hace días de París, donde el conjunto artístico celebró espectáculos de cantos y danzas étnicos de Guizhou, que gustaron mucho a la audiencia francesa, según el artista.

Además de actuar en el país, el grupo también celebra espectáculos con frecuencia en otros países y regiones. Hasta la fecha ha llevado a cabo más de 4.000 actuaciones en más de 30 países y regiones del mundo.

Wang Jie indicó que sus espectáculos, al tiempo que conservan su propio sabor étnico, también han adoptado elementos de cantos y danzas extranjeros para crear espectáculos que tanto los chinos como los extranjeros entienden.

El artista citó cantos y danzas de las etnias chinas miao y dong para enfatizar que algunas de sus creaciones son aborígenes, pero su forma de expresión es internacional, con el fin de generar una emoción común entre las audiencia china y extranjera .

Long Qianhua, una actriz de 31 años de la etnia miao, actuó el año pasado en Chile, Argentina y Brasil. Sus espectáculos tuvieron una calurosa acogida. Ni ella ni sus colegas esperaban que este año un grupo de argentinos que vio su actuación en Buenos Aires viniese a Guizhou para ver con sus propios ojos las aldeas tradicionales y sus cantos y danzas.

"A los argentinos también les gusta cantar y bailar. Nos comentaron que nuestros cantos y danzas son maravillosos y quieren ver más. Por eso volaron a Guizhou para verlos de nuevo y se fueron con mucho material grabado".

Qianhua agrega que, aunque ambos países estén lejos, los amigos argentinos incluso aprendieron a usar la aplicación china de mensajería instantánea WeChat, y a menudo chatean con ellos sobre cantos y danzas o cosas de interés conjunto.

La aldea donde vive Suiying tiene más de 3.000 vecinos, unos 600 de cuales residen fuera de la aldea y viven de actuaciones de cantos y danzas. Los aldeanos empiezan a aprender desde la niñez el gran coro de su etnia.

Suiying, quien también fue miembro del conjunto Colorida Guizhou y actuó en la República de Corea, Hungría y Suiza, se muestra alegre y orgullosa de que los espectadores extranjeros se sientan a gusto con el gran coro de su etnia.

Después de pasar tres años en la aldea tras casarse, Suiying quiere salir a trabajar el próximo año. "En cuanto al gran coro de mi etnia, siento la responsabilidad de difundirlo y transmitirlo. Quiero salir a aprender más habilidades para poder contribuir con mi parte a mi tierra natal en el futuro", concluye la joven. Fin