Pedro Santana, quien ostentaba los títulos de "Libertador de la Patria", "General en Jefe de los Ejércitos", y "Caballero Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica", sin mencionarlo por su nombre, lanzó fuertes críticas contra el ex Presidente Buenaventura Báez.

Por Héctor Tineo N

Diariodominicano.com

SANTO DOMINGO, el 18 de octubre de 1859, el Presidente Pedro Santana amenazó con acciones represivas si volvían a producirse protestas como las que se había llevado a cabo en la ciudad de Azua contra su Gobierno.

Pedro Santana, quien ostentaba los títulos de "Libertador de la Patria", "General en Jefe de los Ejércitos", y "Caballero Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica", sin mencionarlo por su nombre, lanzó fuertes críticas contra el ex Presidente Buenaventura Báez.

En su proclama al país advirtió:

"El encarnizado enemigo de vuestro reposo ha venido una vez más a regar el suelo de la Patria con la sangre de sus hijos y lacerar mi corazón con el espectáculo de un escarmiento.

Responsabilizó al ex Presidente Báez de armar a sicarios para que derramaran la sangre del general Casimiro Féliz.

En opinión de Santana, su "enemigo" político actuaba de esa manera porque su partido era rechazado por el pueblo dominicano que lo lanzó por la boca del Ozama.

Al expresar sus críticas, el presidente Santana no mencionó por sus nombres al ex Presidente Buenaventura Báez, ni a su partido, pero sostenía que el pueblo lo rechaza y abomina, porque sus principios "son el desorden y la inmoralidad".

Al concluir su mensaje el Presidente Pedro Santana expresó:

"Dominicanos, sosegad el ánimo, no temáis que los desórdenes de Azua, se repitan en otras partes, porque estoy dispuesto a hacer respectar la voluntad nacional; y doquiera que la hidra de la rebelión intente levantar la cabeza, allí encontrará mi brazo para ahogarla. El Gobierno vigila los pasos del corto número de díscolos que desean turbar vuestra tranquilidad.

"Lamentad conmigo que la desgracia, haya obligado a abrir el templo de la justicia para dejar que la Ley actúe en él, su terrible e inevitable ministerio. La gracia lo ha templado en cuanto ha sido posible, perdonando a los menos ocupados, pero la salud de la República, no ha consentido hacer tan extensiva la clemencia como mi corazón habría deseado; y la ley se ha cumplido".

La proclama del Presidente Pedro Santa fue dada a conocer al país el 18 de octubre de 1859.