Por Noemí Galbán y Raimundo Urrechaga

LA HABANA, 10 jul (Xinhua) -- Sobrecogimiento y solemnidad son dos palabras que describen al Memorial de la Denuncia, un museo ubicado en la céntrica barriada de Miramar de la capital cubana donde se resguarda la historia de las agresiones realizadas por los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba desde 1959.

Justo a la entrada 3.478 cruces irradiadas con luces azul, roja y blanca distintivas de la bandera nacional, inician el recorrido por los inmuebles y representan a cada una de las víctimas fatales de las acciones perpetradas contra el pueblo cubano en las últimas seis décadas.

En la inauguración del museo, el 13 de agosto de 2017, el entonces primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel (hoy presidente cubano), dijo que el sitio era único en su tipo en el país debido al alto nivel tecnológico con el que cuenta.

"Tiene que ver con la épica de la Revolución porque hay que entender, a partir de las visiones y expresiones que da el museo, cómo un pequeño pueblo con mucha inteligencia y heroísmo enfrenta todas las manipulaciones y agresiones", afirmó Díaz-Canel.

Desde esa fecha, el Memorial ha recibido a más de 52.000 visitantes, quienes conocen pasajes cruciales de la historia reciente de Cuba mediante una forma amena, dinámica e interactiva.

Aunque concurren personas de diversas nacionalidades, el museo está concebido para las nuevas generaciones que habitan la isla, jóvenes que en su mayoría sólo se han acercado a estos hechos a través de libros de texto.

"Es un nuevo enfoque con un lenguaje más contemporáneo dirigido al público joven que utiliza con mucha frecuencia las nuevas tecnologías. Les permite a los jóvenes obtener la información de manera más rápida, mejor concebida y con un diseño conceptual", explicó a Xinhua la museóloga, Ileana Corella.

El museo consta de tres casas, dos de ellas dedicadas a fusionar historia, cultura, arte y tecnología para mostrar en sus salas los hechos que dieron origen a la institución.

"A través de seis temáticas (La CIA y otros servicios de inteligencia, La guerra mediática, Terrorismo de Estado, Manipulación política del tema migratorio, La guerra económica y Nuestra fuerza es la fuerza del pueblo) se pueden ver estas agresiones", detalló por su parte Ileana Gell, subdirectora del Memorial.

En diálogo con Xinhua, Gell indicó que el componente tecnológico resulta primordial en la instalación, pues además de los ya conocidos objetos tradicionales que usualmente se encuentran en un museo, se emplean otros recursos con la finalidad de aproximar la interacción con el público.

El visitante encuentra desde pantallas táctiles en las paredes con líneas de tiempo, infografías interactivas con hechos históricos, materiales con efectos holográficos, filmes, hasta una sala sensorial con olor a pólvora.

"Hay una utilización constante de símbolos en cada sala que van marcando un contexto histórico. Cada instalación artística también tiene un simbolismo y significado", observó la museóloga Corella, al referirse a los miles de proyectiles reflejados en el piso del primer espacio.

Ileana Gell comentó a su vez que una tercera casa compone el recinto y fue concebida como lugar socio-cultural.

Allí los usuarios disfrutan de otros servicios como la biblioteca, la ludoteca con modernos videojuegos realizados en la isla, una sala de navegación que permite realizar búsquedas especializadas, cafetería y ofertas culturales, como conciertos, conferencias y presentaciones de libros.

Entre diciembre de 1959 y octubre de 1962, en las casas que hoy conforman el Memorial radicó la sección de operaciones de la seguridad del Estado, razón por la cual en 1989 el inmueble fue convertido en el Museo Central de los Organos de la Seguridad del Estado.

"Posteriormente se fue trabajando en ampliar las muestras con la del orden interior y el 6 de junio de 1991 se reinaugura y pasa a llamarse Museo del Ministerio del Interior. Se trabajó así hasta el 2010 cuando se inició una reparación", recordó Gell.

Lapso de tiempo que duró poco más de seis años y dio paso a la concepción del Memorial de la Denuncia.

El proyecto tuvo como premisas crear una imagen más atractiva para el público en general, enfocado con especial interés en los jóvenes cubanos para que se apropien de la historia reciente de su país a partir de tecnologías y códigos más acordes a las nuevas generaciones.

"Es muy importante tener un lugar como éste para que pueda ser visitado tanto por nacionales y extranjeros, pero sobre todo nuestra juventud", reiteró la subdirectora de la institución.

Cubanos de estos tiempos para quienes, al igual que en otras regiones del mundo, la historia es concebida como parte del pasado, un ayer que tiene poco más de medio siglo y una vigencia sorprendente.

Cada pieza museable, documento, instalación, obra artística o montaje interactivo no son simples páginas de un libro, sino testimonios tangibles de un pueblo que protagoniza cada día con su resistencia las salas del Memorial de la Denuncia. Fin